La aportación de Valdepusa al Monasterio de El Escorial

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, la llamada la Octava Maravilla del Mundo, fue un deseo personal del Rey Felipe II para conmemorar la victoria en la Batalla de San Quintín. En dicho edificio el monarca reunión una basílica, un palacio, un monasterio, un panteón real y una biblioteca.

Su construcción duró 21 años entre 1563 y 1584. Felipe II eligió, para regentar el monasterio a la orden de los Jerónimos, probablemente porque a esa misma orden pertenecía el Monasterio de Yuste, donde murió su padre Carlos I.

Como se pueden imaginar tan magna obra requirió durante los años de su construcción, de ingente cantidad de recursos, sobre todo económicos. Se dice que en algunos años el 45% del presupuesto del reino se destinaba a la obra y que solo un imperio como el español de ese tiempo, podría haber afrontado una construccíon así.

La magna obra requería de grandes recursos

De tal forma que se hacía imprescindible recabar recursos de todas las partes del reino y es aquí donde entra a formar parte del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial San Martín de Valdepusa como capital administrativa del señorío de Valdepusa.

Los diezmos de Valdepusa generaban grandes beneficios.

Iglesia de San Martín de Valdepusa

El beneficio curado de la Iglesia de San Martín tenía sus derechos eclesiásticos y la percepción de los diezmos, es decir el 10% sobre las cosecha que se recogía en su término municipal. El beneficiario último de estos derechos era el Arzobispado de Toledo, sin embargo ante la construcción del Monasterio, el Papa Pío IV concede una Bula el 28 de septiembre de 1565, de anexión de los beneficios eclesiásticos de algunos pueblos entre ellos San Martín de Valdepusa y Malpica al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Es decir que el beneficiado con los diezmos y demás derechos ya no sería el Arzobispado de Toledo sino el citado monasterio. Así el 7 de noviembre de 1566 el gobernador del Arzobispado de Toledo, Gómez Téllez de Girón firma el acta de desmembramiento de dichos beneficios, dejando tres cuartas partes para el monasterio de El Escorial y el resto para el cura de la parroquia de San Martín.

Los Jerónimos de El Escorial se instalan en Valdepusa

De esta forma los frailes Jerónimos de El Escorial se asientan en nuestra villa, con un afán más recaudatorio que evangélico y a ellos se debe la casa de la Plaza de la Iglesia que según documentos de la Biblioteca de El Escorial perteneció a monasterio hasta 1861 pues así aparece en su inventario de bienes.

Desde San Martín se recaudaban también los beneficios que el monasterio tenía en Pueblanueva.

Para la recogida de esos diezmos (fanegas de trigo, cebada, etc) el pueblo nombraba un mayordomo que era el encargado de que los labradores aportara cada uno su cantidad y una vez realizada la recaudación se pasaba al administrador del monasterio. En 1741 en el Catastro de la Ensenada nos dice que el mayordomo era Tomás Martín de la Plaza y el administrador de los frailes jerónimos Francisco Pérez de Loaysa.

Existen en la biblioteca del monasterio bastante documentación con relación a la presencia de los Jerónimos en San Martín de Valdepusa y su quehacer en la cobranza de los beneficios.

En los restos del escudo de cerámica talaverana de 1599 que aún se conserva en San Martín de Pusa, se aprecia primeramente que es un escudo arzobispal o de abad, por el capelo o sombrero de ala ancha con cordones acabado en borlas, que utilizaba el clero. De los restos se aprecia una bandeja con dos pechos cortados con una rama de palmera, es la representación de Santa Águeda, mártil ligada a la orden de los Jerónimos y por otra parte una parrilla símbolo de San Lorenzo la advocación del monasterio. El edificio donde se encuentra este escudo debió ser el pósito de recaudación de los beneficios, y da nombre a la Calle de los Frailes.

Escudo arzobispal 1599
Escudo arzobispal con el símbolo de San Lorenzo 1599

Así hay varios requerimientos sobre los mayordomos, incluyendo a sus esposas, por no haber percibido en tiempo los diezmos, también sobre 17 corderos que no fueron percibidos, sobre el nombramiento de capellanes, etc.

Una de las documentaciones más curiosas son las 10 cartas y la queja del Ayuntamiento de San Martín que se intercambiaron entre Miguel Fernández de Loaysa y el prior del Monasterio para que su hijo Antonio Fernández, que era novicio en el Monasterio, le privaran de incorporarse a filas en 1804. Curiosa es también la documentación de la recogida del trigo y cebada de Valdepusa para la panadería del Monasterio.

Hijos de Valdepusa que profesaron en la orden jerónima

El jerónimo D. José de Talavera,
El jeronimo D. José de Talavera, obispo de Valladolid

¿Que quedó de la presencia de los Jerónimos en San Martín de Valdepusa?, pues además de la casa que tenían para la administración de los beneficios, algunos Valdepuseños profesaron en la orden jerónima, llegando dos de ellos a ser priores del Monasterio de San Lorenzo de Escorial, como Eugenio de la Llave, nacido en San Martín en 1671 y nombrado prior en 1717, Antonio del Valle, nacido en San Martín en 1706 y nombrado prior en 1761 o Jose Antonio de Loaisa, el citado novicio, que llegó a ser vicario de El Escorial y prior del monasterio de los Jerónimos de Granada, y por último José de Talavera Gómez de Eugenio nacido en Navalmoral de Pusa en 1664, fue prior de El Escorial en 1681 y obispo de Valladolid en 1716.

Esta es la aportación de San Martín de Valdepusa a la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial y a su posterior mantenimiento.

Al visitar el Escorial recordad que allí hay un poquito de sudor de nuestra tierra.

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