El curato de San Martín de Valdepusa. (Siglo XVI y XVII)

El siglo XVI y la primera mitad del XVII fueron sin duda el periodo de mayor esplendor del señorío de Valdepusa. Durante el mismo se fundó Santa Ana, se integraron pequeños núcleos de población en otros mayores, como por ejemplo Querencias en San Martín, a su vez se ensancharon los términos, para con ello atraer población y aumentar la recaudación del señorío.
Este crecimiento de población y económico, no pasaba desapercibido para la Iglesia, por ejemplo, tras el ensanchamiento de términos de San Martín y Navalmoral de 1526, estos pueblos pasaron de labrar mil quinientas fanegas de tierra en vez de las setecientas que venían trabajando, lo que supuso un gran incremento en la recaudación para el señorío por el dozavo de los granos, es decir el 8% de la cosecha que tenía que pagar los labradores y también la Iglesia se beneficiaba de ello, con la recaudación de los diezmos, es decir el 10% de la cosecha.

A partir de 1566 el monasterio de El Escorial se benefició de todos los diezmos de Valdepusa, pues tres cuartas partes iban al monasterio y una cuarta parte para el cura de San Martín. Así el curato de San Martín de Valdepusa fue muy apreciado por los réditos que podía conseguir los clérigos y en algunos casos, como trampolín para dar un salto a un estatus mayor dentro de la curia.

Por ello fueron varios los curas propios de San Martín de Valdepusa que provenían de familias nobles, hidalgas o recomendados por señores o arzobispos, hay que tener en cuenta que los beneficios curados, como el de San Martín, no requería la presencia permanente del cura, pues éste delegaba en sus tenientes curas y ellos se ocupaban más de asuntos eclesiásticos o políticos, y por supuesto de recaudar sus beneficios del curato.

Vamos algunos ejemplos.

Francisco Álvarez de Toledo y Zapata. (n. Toledo, 1452 – f. Valladolid 1523)

Del maestrescuela de la catedral de Toledo, Don Francisco Álvarez de Toledo y Zapata, ya hablamos un artículo anterior, por ser el fundador del Hospital para Pobres de San Martín de Valdepusa. Ostentó el beneficio curado de San Martín de Valdepusa entre 1494, cuando adquirió unas casas en San Martín cerca de la antigua iglesia y 1507, cuando fue juzgado por judaizante de donde salió absuelto.

Indulto de Carlos V a los comuneros, donde se exceptúan a 293 comuneros que se les condena a muerte y a incautar sus bienes, en el último párrafo figura nuestro cura «don Francisco Álvarez Zapata, maestrescuela de Toledo»

Francisco Álvarez de Toledo descendía de una de las familias más importantes en la vida municipal de Toledo, su padre Juan Álvarez de Toledo fue corregidor de la ciudad, así sus hermanos, fray García de Zapata fue prior del monasterio de la Sisla en Toledo, aunque murió en la hoguera por judaizante (los Zapatas eran judeoconversos) y Fernando Álvarez de Toledo fue secretario de los Reyes Católicos, siendo un hijo de éste Antonio Álvarez de Toledo nombrado en Laredo por Isabel la Católica primer conde de Cedillo.

Nuestro cura de San Martín vivió siempre entre dos aguas, en lo eclesiástico, entre el cardenal Mendoza, al que describía como señor por ser pariente suyo, y el cardenal Cisneros, al que acompañó a una acción evangelizadora a Granada en 1499 y 1500 y en la conquista de Orán, entre lo cristiano o lo judío, y en política, durante la guerra de las Comunidades, entre los imperiales y los comuneros, lo que le valió ser condenado a muerte por colaborar con los comuneros, y aunque al final fue indultado de la pena capital, terminó sus días falleciendo en la cárcel en Valladolid en 1523.

Otro pariente que le posicionó para obtener beneficios y prebendas fue el papa Sixto IV, quien le favoreció para alcanzar ciertos puestos eclesiásticos.

En lo referente a San Martín, en sus testamentos de 1506 y 1520 hace varias mandas a la iglesia de San Martín, entrega de ornamentos litúrgicos, una cantidad de dinero para realizar una nueva capilla o lo comentado de fundar un hospital para pobres en las casas de su propiedad, al lado de la iglesia. Por lo que se deduce que aun siendo beneficiado de muchos sitios y parroquias, la de San Martín fue para él preferencial.

Hernando de Mendoza y Bobadilla (n. Cuenca 1514 – f. Cuenca 1571)


Este cura de San Martín de Valdepusa, arcipreste de Toledo, fue uno de los siete hijos de don Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete y virrey de Navarra. Su hermano, Francisco de Mendoza y Bobadilla, fue un gran humanista, obispo de Coria, de Burgos y llegó a ser cardenal.

Nuestro cura estuvo ostentando el curato de San Martín al menos desde 1557 a 1566, año en el que fue “desterrado” del curato por Felipe II.

Coincidió que era poseedor del curato de Valdepusa, cuando el 28 de septiembre de 1565 el Papa Pío IV, mediante una bula papal concede parte de los derechos eclesiásticos de San Martín de Valdepusa al monasterio de El Escorial. Esto no debió de sentar muy bien a don Francisco, que solicitó al Papa ciertas compensaciones económicas, como sería el problema con Roma que tuvo que intervenir Felipe II, por lo que autorizó realizar una visita a Malpica y Valdepusa al licenciado Rosales, quien en varias cartas informa al rey a través del secretario real Pedro del Hoyo de la situación del cura de San Martín, quien conociendo la bula papal, seguía recaudando los diezmos y los consejos de San Martín y sus anexos, pidieron su noveno (una novena parte) ante el gobernador y el consejo real, sin informar al monasterio de El Escorial de este nuevo pleito.

Con todo ello y ante la presura de Felipe II por cerrar los pleitos con Roma, se reúnen en Madrid el 19 de diciembre de 1566, Rodrigo de Mendoza, comendador de la Moraleja en nombre de su hermano Hernando y el licenciado Rosales para cerrar las cuentas del año 1564 y 1565 y las rentas que solicitaba el cura, a quien se le concedieron ciento veintinueve ducados y dieciocho maravedíes y se le propuso para la iglesia de Málaga con una pensión de dos mil ducados. No salió mal cargado don Hernando del curato de Valdepusa.

Los dos tenientes curas que tuvo don Hernando fueron Alonso de la Serna en San Martín de Valdepusa y el bachiller Carrillo en Navalmoral. Alonso de la Serna, dejó en su testamento de 1585 dos mil maravedíes para cera al hospital de San Martín de Valdepusa, la cofradía de las animas de San Nicolás y el convento de Santa María la Blanca de Toledo.
El bueno y ambicioso don Hernando está enterrado en la capilla de los marqueses de Cañete de la catedral de Cuenca.

Noble hijo de D. Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, archidiácono y canónigo toledano, hombre prudente, de continencia singular, de gran espíritu y misericorde con los pobres, está sepultado aquí. Éste luchando contra varias enfermedades mientras vivió, por la gran actitud de sus costumbres levantaba la envidia del duro destino, tanto que embelleciendo las ciudades de Toledo y de Cuenca con beneficios públicos y privados, murió añorado por todos el año del Señor 1571, en los idus de enero. Vivió 56 años, 8 meses y 26 días

Epitafio  de D. Fernando de Mendoza (1571). Lápida de mármol situada a la entrada de la capilla, en la puerta de acceso por el claustro.

Francisco Fernández de Aguilar (n. Escalona 1532? – f. 1600 San Martín de Valdepusa)

Don Francisco Fernández de Aguilar ostentó el curato durante la construcción de la actual iglesia en 1581, así lo refleja en una piedra labrada en la esquina norte del templo.

Aunque su nombre quedó allí escrito, lo cierto es que durante 1589 el concejo de San Martín mantuvo un pleito con el cura y los demás interesados en los diezmos, frutos y rentas principalmente el Monasterio de El Escorial, para que ayuden a la construcción de la iglesia, dicho pleito costó a las arcas del concejo 27.846 maravedís.

También participó nuestro cura en el cumplimiento del testamento de nuestro indiano Juan de Cebreros, quien fallecido Perú dejó una importante suma de dinero en unas memorias a la cual debían dar rendimiento y de esta guisa describía don Francisco las tierras de San Martín como las más interesantes para invertir en carta en enviad el 6 de febrero de 1586 a doctor Juan de la Roca, albaceas del difunto.

«que le ynforme del alcayde de Malpica que tiene notiçia ser primo del difunto… digo que es pública verdad de Joan de Espinossa es alcayde de Malpica y primo del difunto Joan de Zebreros, y que estan religiosso como noble, y más discreto y facultosso que ninguno de los demás parientes. Y por estas causas me paresçe que es la persona que mexor empleará la hazienda del difunto. Y en defeto de él puede nombrar a Pero Ximénez de Sotomayor que es christianíssimo y no menos discreto y rico, para que cuando faltase el otro lo cumpla. Y a mi paresçer, salvo el mexor juizio, lo que dexó el dicho difunto de deue emplear en heredades de tierras de San Martín de Baldepussa y su tierra, porque sin contradiçión es la mejor tierra y más fértil y de más fruto y menor costa que ay en todo el arçobispado de Toledo… y por que vuestra merçed dé crédito a ésta, yo me llamo el liçençiado Fernández Aguilar, cura proprio de San Martín de Valdepussa y de los tres lugares anexos que son Malpica, y Navalmoral y Santa Ana, para que si en otra cosa puedo servir…»

Don Francisco Fernández de Aguilar era hermano del doctor Juan Fernández de Aguilar y Villaquirán, médico de Escalona y de la casa ducal, formaban parte de una de las más antiguas de hijosdalgos de la villa, en su testamento dejó unas memorias a la iglesia de Escalona, las cuales también fueron objeto de pleitos entre sus herederos.

Don Melchor de Soria y Vera (n. Jaén 1558– f. Toledo 1647)

Retrato de Melchor de Soria, atribuido a Velázquez

A la muerte de Don Francisco Fernández de Aguilar acontecida en 1600, tomó posesión del curato de San Martín de Valdepusa Don Melchor de Soria y Vera un 26 de enero de 1601. Este jienense doctor en teología, llegó Toledo de la mano de su amigo el cardenal arzobispo don Bernardo de Sandoval, que había sido obispo de Jaén, por ello en cuanto pudo, don Bernardo le ascendió a obispo auxiliar de Toledo y obispo de Troya, un título honorífico que llevó toda su vida.

Mantuvo el curato de San Martín poco tiempo, un año y medio, pero seguro sus estancias en la villa, conjuntamente con la gran labor pastoral que realizó por muchos pueblos de Toledo le sirvió de experiencia para escribir su obra Tratado sobre la justificación y conveniencia de la tasa de el pan, toda vez que el acceso que tenía de las parroquias y las visitas con labradores, le dio el conocimiento necesario para conocer los costes de producción de una fanega de trigo, las tareas necesarias para su producción y los rendimientos de las tierras. Ya en esa época Melchor de Soria trataba uno de los motivos de la despoblación del medio rural.

En 1632 , treinta años después de abandonar como cura San Martín de Valdepusa, don Melchor de Soria, por mandato del infante de España y Cardenal, don Fernando de Austria, se desplazó hasta Los Navalucillos de Toledo y Talavera para bendecir la “ermita de las Saleras que está sita en el campo a la orilla del lugar…”.

En Jaén fundó el convento de las Franciscanas Descalzas, donde se encuentra enterrado en su iglesia a la derecha del altar.

Diego Méndez (n. ¿? 1566 – f. San Martín de Valdepusa 1629)

Poco sabemos del lugar de nacimiento del llamado doctor Méndez, personaje que estuvo durante varias décadas rondando los poderes civiles de San Martín de Valdepusa, pues en varias ocasiones el concejo recurrió a él para determinados servicios que hacía de “balde”.

Consta en el libro de cuentas del concejo que en 1586 se le regalaron varios cabritos y “otras cosas” en “recompensa por los negocios que hace por estos concejos los cuales hace sin salario”, otra anotación de sus servicios es de 1590 donde actúa como procurador en Cortes defendiendo al concejo en el pleito que mantenía por las obras de la iglesia y por lo que le regalaron varios “quesos ovejunos”.

Debió acceder al curato tras el nombramiento de don Melchor de Soria como obispo auxiliar de Toledo, en 1609 ya era el titular de la parroquia de San Martín y ese año se reactivó la toma de poseión de los bienes del testamento de Juan de Cebreros, por lo que hubo de ir la Casa de Contratación de Sevilla a por los dineros que dejó el indiano para unas memorias a la iglesia de San Martín, para lo cual, los patronos de las memorias, encargaron ir a don Diego Méndez a Sevilla, para lo cual llevaba una garantía de varios fiadores sanmartileños, por si el cura tuviera la tentación de quedarse con el dinero. Además portaba una descripción física del si mismo, para constatar que no se entregaban a una persona equivocada, le describía así: «un hombre de mediana estatura, de hasta quarenta y tres años, delgado de cuerpo, rostro trigueño, entrecano, con una señal pequeña de herida sobre la ceja derecha»

Falleció en San Martín en 1629 y fue enterrado en la sacristía de la iglesia, donde tuvo una lápida con una simple inscripción:

Aquí yace el Dº Méndez
cura propio de esta Villa:
murió
Año de 1629
.

También fundó unas memorias compuestas por varias fincas, cuando se tuvieron que subastar las memorias y obras pías de las iglesias, por las diferentes leyes de desamortización, en 1822 éstas eran las correspondientes a las memorias que doctor Méndez dejó en el siglo XVII:

• Una suerte de tierra en Rosa vieja y Peñones de 26 fanegas.

• Otra en Cascaperros de 18 fanegas

• Otra en Valletoro de 7 fanegas

• Otra en la zona de Las Viñas, en los Ormazos de 2 fanegas.

• Otra en la Parrilla de 3 fanegas

• Un olivar en el Cerro Agudo de 34 pies y cinco tocones

• Un pedazo de tierra en Valdetoro de 5 fanegas.

• Otro en Ropa Vieja de 29 fanegas.

• Un olivar en los Dos Arroyos de 24 olivas y 62 tocones.

Hasta aquí los curas más representativos del siglo XVI y XVII, fueron otros muchos lo curas que ocuparon la parroquia de San Martín de Valdepusa, posiblemente una de las mejores dotadas económicamente para los clérigos, tanto por los beneficios del curato como por las capellanías y memorias que se habían fundado en ella, de todo hubo, desde pleitos entre ellos por quedarse con ciertos beneficios, hasta clérigos preocupados por la situación de sus feligreses más necesitados, como la vida misma.

FUENTES:

.- Vaquero Serrano, M.C., El libro de los maestrescuelas. Cancelarios y patronos de la Universidad de Toledo en el siglo XVI. ISBN 84-611-0524-9 2006

.- Vaquero Serrano, M.C., López de la Fuente, J.J., Otro Diego Hurtado de Mendoza, Lemir 22 (2018).

.- Morales Borrero, M., Cuarto Centenario de la fundación del convento de las Franciscanas Descalzas de Jaén (Bernardas). 2018.

.- Grigoriadu, T., La obra de Luciano Samosatense, orador y filósofo excelente. Manuscrito 55 de la biblioteca Menéndez y Pelayo: Edición y Estudio. ISBN 978-84-693-3219-1, Madrid 2010.

.- Archivo General de Simancas, Casas y Sitios Reales, Leg. 268.

.- Archivo General de Indias. Bienes de Difuntos: Juan de Cebreros. ES.41091.AGI//CONTRATACION,503A,N.8. 1609

.- Libro de Cuentas del concejo de San Martín de Valdepusa (1582-1596) facilitado por don Luis Bartolomé y doña Pilar Díaz.

.- Boletín de Crédito Público el 4 de octubre de 1.822.

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