El mesón de Malpica en 1782.

Quiso don Fernando Jiménez de Gregorio hacer un regalo al historiador malpiqueño Basilio Pavón Maldonado, y en unos artículos que pubicaba el jareño sobre los mesones de las tierras de Talavera en el periódico La Voz de Talavera, dedicó uno al mesón de Malpica y su situación a finales del siglo XVIII. 

Se basó para ello en un censo realizado en 1782 a la que el alcalde de la localidad contestaba a una serie de preguntas, como si de una venta extraída de Don Quijote fuera, así se describía la lastimosa situación del mismo. 

A la primera pregunta sobre la situación de la localidad, responden: 

“No está en carrera ni paso alguno, y solo es camino de Arrería, con mui media abundanzia” 

La situación de Malpica, al sur del Tajo, el obstáculo natural del río y la falta de un puente suponía que, los caminos hacia la villa,  fueran utilizados por arrieros dedicados al abastecimiento de las poblaciones de Valdepusa y a la compra y transporte de productos del territorio. 

En la segunda y tercera preguntas describen la situación del mesón: 

“Ay un solo mesón de fábrica de tierra y algunas rafas de ladrillo y vieja, pero está acondizionada para la gente que viene a él; tiene 48 pesebreras, la quadra, el patio sin cubierta ni agua, y sera difizil que la aia y la puedan facilitar y sitiene que ir al agua al río Tajo que está confinado con esta villa” 
“No tiene alto alguna solo una torre para granos y en el piso bajo ay dos cuartos sin cama alguna, sillas ni cortinas, ni balcones y si una ventana en un cuarto pequeño”. 

Las siguientes preguntas tenían que ver sobre los precios y los servicios que prestaba el mesón: 

“Vale la fanega de zevada doce rrs., y no se bende la paja por arrobas y si por cribas si es de trigo” 

“Con la paja correspondiente se paga el pienso de medio zelemín de zebada de nueve quartos; un quarto de luz; y si alguno corresponde a comer, dos quartos de casa”. 

Medio celemín de cebada y un par de cribas de paja era el pienso de una caballería en una puesta. Cuando los informantes hablan de “quartos” se refieren a ¼ de real, de ahí provienen las frases hechas de “tener cuartos” al referirse al dinero. 

“Solo hay pan de zenteno, y  beces o ay por no haver panadero, como suzede al presente, por el poco gasto, y el pan de dos libras se bende a seis cuartos”. 
“No ay carnicería, ni se bende carne ni tozino”. 
“Se bende una gallina a zinco rrs.; una polla a tres rrs.; un par de huevos a cuatro cuartos; un par de pichones o palominos a a quatro rrs.” 
“No es pueblo de gasto de caza ni de benderlo”. 

En relación con los abastecimientos, indicar que los vecinos de Malpica tenían una economía de autoconsumo, el pan se hacía en las casas, donde la mayoría tenían hornos de barro para la cocción y asado, lo mismo ocurría con la carne, las casas principales realizarían la matanza del cerdo para su consumo y el sacrificio de algún cordero o cabrito para las fechas más señaladas, en lo referente a la caza, era tal la abundancia de la misma, que los vecinos no tenía necesidad de comprar ni comercializar con ella, al menos de forma regulada. 

Las últimas preguntas iban indicadas a las rentas del mesón y su administración: 

“Ha rentado en los años pasados el mesón para el Dueño, zien rrs, y doscientos algunos y hoy por temeridad, el trigo del remate subió hasta los ochocientos rrs., un arrendamiento es por lo regualar por tres años, sin embargo son abiertos a voluntad del dueño.” 
“Para el mesonero, cada un año cincuenta rrs., sin haber distinzión en los cargamentos y ajustes con el pueblo, y esto es fijo” 
“No ay mesón en despoblado”. 

El censo indicaba que se había realizado el diecinueve de enero de mil setecientos ochenta y dos y firmaron Juan Cano (alcalde), Julián Pinero y Pablo González, ante Juan Martínez de Loaissa.

No refleja el artículo, ni el censo quiera el dueño del mesón, en otros pueblos de Valdepusa los mesones fueron propiedad municipal que se sacaban a subasta, estableciendo los concejos los precios de los servicios, en este caso el poner en mayúscula la palabra “Dueño”, se puede deducir que el dueño era el marqués, pues en 1825, Fermín Caballero describe que el mesón era propiedad de la Casa, aunque en esa fecha había abierto otro un particular, en su ubicación confinaba con la “Casa de los Encerraderos y con las trojes” y tenía 12 oficinas (cuartos), una cochera desmantelada, problemente serían las cuadras, que se había unido al corral y en un segundo alto estaban las trojes, denominadas del mesón. Por aquel entonces la renta que percibía la casa era de 450 rales de arrendamiento. 

En cuarenta años, aproximadamente (1782-1825) la evolución del mesón ya nos muestra un aumento de la actividad en Malpica, pues incluso un particular se estableció en la villa con para prestar un servicio que como hemos visto tenía muchas carencias para dar un servicio a vecinos y forasteros. 

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