Libro de Cuentas 1582-1596. Capítulo V. “Las Fiestas”.

En este quinto capítulo sobre los contenidos del Libro de Cuenta del Concejo de San Martín de Valdepusa, vamos a contar cuales eran las principales celebraciones que se realizaron en la villa durante ese perido de finales del siglo XVI.

Fiestas Religiosas.

Las fiestas religiosas son las que más abundan en el Libro de Cuentas, entre otras cosas porque son repetitivas en los años. Aunque con toda seguridad habría más celebraciones, aquí únicamente se mencionan las fiestas que ocasionaban gastos al concejo y que eran las siguientes:

.- San Martín, el patrón, el 11 de noviembre.

.- San Juán, el solsticio de verano, el 24 de junio.

.- San Gregorio Nacianceno, el protector de las plagas del campo.

.- La Semana Santa.

.- La Pascua Florida, el Domingo de Resurrección.

.- El Santísimo Sacramento o Corpus Chistie.

.- La Magdalena,

.- El Nacimiento o Navidad.

La fiesta principal era la del Santísimo Sacramento, para ella el Concejo pagaba los tamborileros, los dulzaineros y todo el atrezzo de los danzantes que realizaban los pasacalles durante la procesión, como por ejemplo: zapatos, sayas, vestidos, máscaras y cascabeles.

Los cascabeles se ponían alrededor de los pies y las muñecas para acompañar el baile. También se hacían cargo del pago de la manutención y alojamiento de los cuatro frailes que llevaban las andas del Santísimo durante la procesión.

La importancia de esta fiesta se refleja en que incluso el Concejo se hacía cargo de pagar a los “profesores” que enseñaba las danzas a los danzantes, éstos sería con toda probabilidad los niños de la villa.

Otros gastos que acometía el Concejo en estas festividades religiosa era la cera, el incienso, el sueldo del organista y por La Magdalena y San Martín el pan, queso y vino que se daba a los pobres.

Fiestas por acontecimientos extraordinarios.

Durante los años del Libro de Cuentas hubo tres importantes acontecimientos que merecieron hacer fiesta: el nacimientos de los hijos del señor feudal, los acontecidos con motivo de la construcción de la iglesia y la llegada de la imagen de Santa Ana a la villa.

En las fiestas civiles, sobresalen los festejos con toros y las meriendas o refrigerios.

Un apunte de 1583 nos dice como funcionaba económicamente el “negocio” taurino en San Martín, el apunte dice lo siguiente:

7 ducados que se perdieron en un toro que se compró para correr y matar en la villa en febrero de 1583 por las alegrías de la hija de doña Juana Enríquez y don Francisco. Costó 19 ducados, pero no se sacaron por él más que 12.

Es decir, que el Concejo compraba el toro, le corrían, le mataban y vendían la carne entre los vecinos, a veces se sacaba para cubrir el coste del novillo y otras veces no.

Otros apuntes sobre los encierros con toros y novillos, así como los gastos que conllevaban son los siguientes:

561 maravedís se pagaron por un novillo del alcalde mayor que mató el toro que corrió el concejo en lunes de mayo de 1581, el cual se pesó y se sacaron por él 70 reales y medio.

2406 mrs. se gastaron en “las alegrías y fiesta que se hizo por el nacimiento del mayorazgo hijo de don Francisco, mi señor en acorralar ciertos capeones (Novillos para capear) que se corrieron, en dar de comer a los vaqueros y en hacer ciertos hachones para las luminarias y para los hombres que anduvieron a caballo con los dichos hachones una noche.

1133 mrs. que se perdieron de una vaca que se corrió en las alegrías del nacimiento de don Pedro, hijo de don Francisco, mi señor” porque se murió la vaca y se le pagó al dueño.

Por la información obrante, podemos decir que en aquellos años finales del siglo XVI, en San Martín se hacía encierros, así lo refleja el apunte sobre las talanqueras:

Gastos en aderezar las trancas que se hicieron para las calles para correr los toros, y en un tamborilero, para la fiesta de San Juan.

Algunos gastos de celebraciones extraordinarias de esa época tienen que ver con la construcción de la iglesia, así se realizaron fiestas por el traslado del Stmo. Sacramento de la capilla vieja a la nueva el 29 de abril de 1593.

La fiesta debió ser grande, pues hay varias anotaciones al respecto, ente ellas de músicos, danzas, representaciones etc.

Retrato de Jerónimo de Ceballos. El Greco. Museo de El Prado.

Otra festividad extraordinaria fue la visita en 1593 de los herederos del señorío, Francisco Barroso de Ribera y Juana Enríquez, acompañados de los padres de ella los marqueses de Villanueva del Río, para lo cual se contrató a un tamborilero de Pueblanueva, probablemente esta visita tuvo que ver con las obras de la iglesia, pues por aquel año estaba prácticamente concluida.

Los refrigerios por celebraciones también eran importantes, así están anotados los que se llevaron a cabo con motivo de la llegada de la imagen de Santa Ana desde Toledo.

Otro gasto relacionado con las fiestas eran los “aderezos” es decir el adecentar, acondicionar o decorar algún espacio para las celebraciones, de este modo hubo gastos en el aderezo como los 66 reales que se gastaron motivo del Nacimiento de Pascua de la Navidad en 1592.

En 23 de enero de 1595 las cuentas del Concejo tuvieron que pasar una “auditoría” para lo cual actuó como “Juez de Residencia” un joven jurista de 35 años, nacido en Escalona e instruido en Salamanca y Valladolid llamado Jerónimo de Cevallos, quien hizo unas recomendaciones por los gastos y la forma de llevar las cuentas, sobre los excesos de las fiestas hizo las siguientes:

1- Que en vista del desorden habido en los gastos con los frailes durante todo el año, a partir de ahora no se hará ningún gasto si no es en Cuaresma o habiendo algún jubileo.

2- Que no se hagan fiestas, salvo las del Santísimo Sacramento y las que dé licencia don Pedro.

El auditor de dichas cuantas, Jerónimo de Cevallos quien visitó San Martín de Valdepusa en 1595, es considerado unos de los más importantes juristas de su época, escribió cinco libros relacionados con la ciencia política, los erarios públicos y la hacienda. El propio El Greco le pintó un retrato que bajo el título “Retrato a un caballero desconocido”, que hoy forma parte de su colección en el Museo del Prado.

Con este capítulo cerramos la serie de cinco en la que hemos vendido contando, por temáticas, los gastos del Libro de Cuentas del Concejo de San Martín de Valdepusa entre 1582 y 1596, del cual y gracias a Luis Bartolomé Marcos y a María Pilar Díaz García poseemos una copia digitalizada del mismo, toda vez que el original está en manos privadas y como patrimonio de la villa que es, instamos a que sea devuelto al ayuntamiento de San Martín de Pusa de donde no debería haber salido.

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