Catastro de Ensenada de San Martín de Pussa. El Estado Eclesiástico. 1751.

El Catastro de Ensenada de San Martín de Pusa realizado en 1751 hace una relación de las propiedades, derechos y obligaciones del llamado Estado Eclesiástico.

El Estado Eclesiástico englobaba: a los eclesiásticos de la villa; las fábricas de iglesias; las cofradías existentes en la villa; los patronatos, memorias y obras pías; las propiedades de eclesiásticos forasteros y de las congregaciones. En su conjunto el Estado Eclesiástico era uno de los mayores propietarios de tierras de labor, olivares y viñas, así como de censos, es decir, derechos sobre préstamos que se otorgaban a vecinos y forasteros con garantías sobre sus propiedades.

Veamos los bienes que poseía cada estamento.

Eclesiásticos de la villa.

D. Francisco Flórez, cura propio de San Martín, Navalmoral de Pusa, Santa Ana, Malpica y Bernuí. Siempre hemos comentado que el curato de San Martín era bastante apetecible por su interés económico, pues bien, a sus 70 años D. Francisco Flores podía presumir de se uno de los más importantes hacendados de la villa, su capital se componía de unas 100 fanegas de tierra, 317 olivas y más de 9.000 cepas. Vivía en la Casa del Cura, pero además tenía casa propia en la calle de la Mancha.

D. Pedro Jiménez de la Llave, presbítero, tenía como bienes propios unas 900 cepas y una era. Era capellán de las capellanías fundadas por D. Juan Díaz de Agüero y Catalina de la Llave donde administraba varias fincas con 66 fanegas de tierra. Vivía en la calle de la Iglesia.

D. Juan Valentín Fernández de Loaysa, vivía en la calle Empedrada, tenía varias fincas de unas 7 fanegas de tierra en la “Deliciadera”, era el capellán de la Primera Cofradía de Ánimas, donde administraba 58 fanegas de tierra y más de 190 olivas.

D. Francisco Robledo de la Llave, capellán de la Capellanía de Nuestra Señora de la Bienvenida, la cual administraba y que poseía varias fincas con 101 fanegas de tierra, 10 olivas y unas 5.000 cepas.

D. Joseph Ventura Espinoso de Anatorres, capellán de la Capellanía de Sangre que fundó Pedro e Isabel Gómez Carmena, administraba 7 fanegas de tierra, 56 olivas y 1.000 cepas.

D. Francisco Martín de la Plaza, capellán de la Segunda Capellanía de las Ánimas, vivía en la calle Valdepozo, administraba 96 fanegas se tierra, 109 olivas y 1.000 cepas. Poseía otra casa medio derruida en la calle Valdelpozo.

D. Francisco Ruiz de Agüero, capellán de la Capellanía de Doña Catalina de Ribera. Esta capellanía no tenía bienes propios toda vez que el patrono: el marqués de Malpica, soportaba económicamente la misma. El capellán cobraba por sus servicios 318 ducados.

D. Francisco García González, capellán de la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, únicamente administraba 25 fanegas de tierra de la cofradía.

Las Fábricas de las Iglesias.

Se conocían como fábricas de las iglesias aquellos bienes materiales que servían para el mantenimiento de las iglesias, los cuales eran gestionados por un mayordomo, que muchas veces eran un seglar. En San Martín de Pusa en 1751 tenían propiedades las fábricas de las siguientes iglesias y ermitas: la iglesia de San Martín de Pusa, la iglesia de Santa Ana de la Bienvenida, la iglesia de Malpica,la ermita del Stmo. Cristo de Valdelpozo y la ermita de Nuestra Señora de la Bienvenida.

La fábrica de la iglesia de San Martín, tenía como mayordomo al seglar Diego Martín de la plaza y como propiedades 38 fanegas de tierra, 116 olivas y una casa para guardar la madera de la iglesia en la calle La Iglesia.

La fábrica de la iglesia de Santa Ana, tenía como mayordomo al cura propio de San Martín, D. Francisco Flores y como propiedades 6 fanegas de tierra, 1.800 cepas, una herrén y una casa a la salida hacia Malpica.

La fábrica de la iglesia de Malpica, tenía como mayordomo al cura propio de San Martín, D. Francisco Flores, sus propiedades eran: 9 fanegas de tierra, 900 cepas, una herrén y una era.

La fábrica de la ermita del Stmo. Cristo de Valdelpozo, tenía como mayordomo al cura propio de San Martín, D. Francisco Flores, sus propiedades eran: 3 fanegas de tierra, 156 olivas y 1.100 cepas.

La fábrica de la ermita de Nuestra Señora de la Bienvenida, su mayordomo era Francisco Ruiz Acevedo y poseía 24 fanegas de tierra.

Las Cofradías.

Las cofradías eran poseedoras de bienes por varios motivos: bien por adquisición a través de los ingresos de la cuotas de los cofrades o por los réditos que obtenían de los censos (prestamos), aunque la mayoría provenían de donaciones testamentarias.

El Catastro de Ensenada nos muestran las propiedades de las cofradías sanmartileñas, así como de las cofradías y obras pías de Malpica que también tenían propiedades en San Martín. La relación es la siguiente:

Cofradía del Santísimo Sacramento, poseía 54 fanegas de tierra.

Cofradía del Stmo. Cristo de Valdelpozo, poseía 15 fanegas de tierra.

Cofradías y Obras Pías de Malpica, poseían en San Martín 459 oliva, una herrén y un molino de aceite en la calle Valdelpozo.

Cofradía Nuestra Señora de la Bienvenida, dos casa junto a la ermita. Cofradía Nuestra Señora del Rosario, poseía 13 fanegas de tierra.

Cofradía Nuestra Señora de la Concepción, poseía 25 fanegas de tierra.

Hospital de Viandantes o de Pobres, aunque no era una cofradía está recogido en este apartado, tenían la casa en la calle de La Iglesia, le regentaba un hospitalero.

Capellanías, Patronatos, Memorias y Obras Pías.

Estas fundaciones que a continuación describimos no tenían otro fin que salvar el alma. El temor a que el alma del creyente quedara en el Purgatorio, hacía que a la hora de realizar el testamento muchos de ellos aprovecharan sus bienes para congratularse con Dios y con el prójimo, en búsqueda de la Gloria Eterna.

Así por ejemplo, las capellanías eran una serie de bienes que administraba un capellán, el cual tenía que realizar unos oficios religiosos, como eran las misas, por el alma del finado y a veces también por el alma de otras personas, principalmente familiares. Los rendimientos de esos bienes servían para pagar al capellán y soportar la capellanía.

Los patronatos de legos y memorias de misas eran vínculos sobre los patrimonios de sus patronos con la obligación de pagar a un capellán por las cargas litúrgicas (misas), y otras no litúrgicas, que hubiera impuesto el fundador.

Las obras pías eran obras de beneficencia, por la que el fundador dejaba parte de su patrimonio para que con los rendimientos se ayudara a instituciones de caridad o directamente a los más necesitados.

Las fundaciones que existían en San Martín de este tipo era las siguientes:

Capellanías de D. Miguel González de Belorado, quien está enterrado en el centro de la iglesia, la de mayor patrimonio, poseía 481 fanegas de tierra y 135 olivas era administrada por Juan Martín de la Plaza. A tener en cuanta que dicha capellanía también tenía propiedades en Villarejo.

Memoria del Doctor Diego Méndez, poseía 295 fanegas de tierra y 106 olivas, también era administrada por Juan Martín de la Plaza. Memoria de Juan de Cebreros, poseía 16 fanegas de tierra y tres casas en renta. Era administrada por Juan de Cadiz Lucero.

Patronato de Juan Rodríguez Valverde, poseía 27 fanegas de tierra y una herrén, era administrado por Francisco Fernández de Loaisa. Patronato de Catalina Tofilo, poseía 91,5 fanegas de tierra, 39 olivas y 2.170 cepas, era administrado por Francisco García González.

Patronato de Diego del Valle, administrado por Juan Gómez de Rivera, solo poseía censos es decir préstamos a los que cobraba un interés.

Capellanía de María Gómez Mesonero, administrada por Ana de la Torre Canales, la única mujer que administraba una capellanía. Dicha capellanía solo disponía los réditos de los censos.

Existe otro apunte de una memoria en la que no aparece el fundador, en cambio si conocemos el administrador Joseph Ximénez de Blas, quien administraba una tierra de 10 fanegas en el sitio de Las Cuevas.

Eclesiásticos forasteros.

Entre los eclesiásticos forasteros que tenían derechos o propiedades en San Martín, tenemos que diferenciar los que eran bienes individuales, es decir los bienes propios de los eclesiásticos; los que administraban alguna capellanía, memoria, etc., y los colectivos, es decir, los pertenecientes a congregaciones religiosas.

La mayoría de los eclesiásticos eran de Navalmoral de Pusa y de Navalmoral de Toledo, la relación de los mismos es la siguiente:

Navalmoral de Pusa:

Manuel Gómez de la Torre como mayordomo de la fábrica de la iglesia de Navalmoral de Pusa tenía un censo en San Martín.

Francisco de la Torre y Sierra que era Comisario del Santo Oficio en Toledo, poseía 57 fanegas de tierra.

Joseph Antonio Muñoz de la Torre, presbítero y administrador de la Capellanía de D. Pedro Muñoz de la Torre, poseía en San Martín 8 fanegas de tierra en Los Llanos.

Agustín Muñoz de la Torre y Lezcano tenía en San Martín como bienes propios 10 fanegas de tierra.

Manuel del Cerro Muñatones, capellán de la Capellanía fundada por Juan Hidalgo Muñatones, poseía 26 fanegas de tierra, 5 olivas, 200 cepas, 1 herrén, 2 eras y una casa en San Martín a la salida de Navalmoral.

Juan Martín de la Plaza, administrador de la Capellanía de D. Francisco Joseph Aceituno que fue Canónigo de la Colegiata de Talavera, poseía 3 fanegas de tierra, 353 olivas, 3.000 cepas y una casa en la calle Olivilla.

Navalmoral de Toledo:

Manuel Francisco Hidalgo Muñoz como bienes propios tenía en San Martín 304 olivas. Manuel de la Torre Lezcano, administrador de la Capellanía de Juan de Lezcana, poseía en San Martín 80 fanegas de tierra en la llamada Labranza de Los Llanos.

Otros dos forasteros eclesiásticos con posesiones en San Martín eran:

Juan Martín Márquez de Menasalbas que poseía como bienes propios 304 cepas.

Sebastián Ruiz y Francisco Muñoz Granados, de Venta con Peña Aguilera, administraban la Capellanía del Capitán Aguilera y poseían 80 fanegas de tierra en la Labranza de Las Piedras.

Las congregaciones religiosas también poseían grandes propiedades en las mejores tierras de San Martín, las cuales eran trabajadas, generalmente, por los grandes labradores de la villa. Sus bienes eran los siguientes:

Convento de las Religiosas Carmelitas Descalzas de Talavera, poseían 278 fanegas se tierra, en las llamadas Labraza de Valdevigas y Labranza del Caño.

Convento de la Concepción de Talavera, poseían 111 fanegas de tierra en la llamada Labranza del Valle, junto a La Parrilla.

Convento de La Trinidad de Talavera, poseían 115 fanegas de tierra en diversas fincas y una casa en la calle Valdelpozo junto al ejido de San Antonio.

Convento de San Ildefonso de Talavera, poseían 304 fanegas de tierra en diversas fincas alrededor de la Labranza de La Matalobos, conocida como La Manzanera.

Religiosos del Convento de El Escorial, una casa en la calle Real.

Como resumen podemos decir que con más de 2.600 fanegas de tierra, unas 2.500 olivas y casi 30.000 cepas, además de varias casas, las propiedades del Estado Eclesiástico en San Martín lo componía un patrominio muy importante.

La mayoría de esos bienes eran a perpetuidad, es decir: pertenecerían a las fábricas de las iglesias, cofradías, capellanías, etc, in seacula seaculorum, o al menos esa era la pretensión de sus fundadores, sin embargo, no contaron con las nuevas ideas liberales que derivaron desde finales del siglo XVIII hasta finales del XIX en las diversas desamortizaciones de los bienes eclesiásticos.

Esas desamorrizaciones hicieron cambiar de manos todas esas propiedades, pero no a manos muertas, precisamente, más bien a manos bastante cercanas, las de los hacendados locales y forasteros que aprovecharon las subastas de bienes estatales para incrementar aun más sus patrimonios.

De aquellas propiedades del Estado Eclesiástico aquí expuesto hoy solo queda en San Martín su recuerdo en alguna toponimia como: El Pedazo de la Iglesia: Las Cofradías (en Las Viñas) o el Pedazo de los Pobres. Lo demás ya es solo historia.

FUENTES:

.- ARCHIVO PROVINCIAL DE TOLEDO. Catastro de Ensenada de San Martín de Pusa. Código 32975. Año 1751

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