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Como hemos contado en otras ocasiones los problemas sanitarios en la villa de San Martín de Pusa siempre fueron motivo de preocupación por parte Concejo.
Documentados están los gastos que a finales del siglo XVI tenían que asumir el Concejo, tanto para encontrar médico como para darle hospedaje. También las exigencias que se le ponían al facultativo Juan Domínguez se Ulloa en 1627 en su contrato como médico de San Martín de Valdepusa, Navalmoral de Pusa y Santa Ana de la Bienvenida.
Pues bien, relacionado con la sanidad, aportamos esta documentación del Consejo de Castilla de 1784 sobre cómo la villa de San Martín de Pusa tuvo que elegir entre disponer de un médico o un cirujano latino y las consecuencias que dicha elección tuvo para el pueblo, toda vez que entronca con otra historia aquí ya contada.
La información está contenida en el expediente de la puesta en conocimiento al Consejo de Castilla por parte de Juan Eloy de Jorba, Alcalde Mayor, toda vez que se quería elegir a un cirujano latino (una persona con ciertos estudios de medicina, pero no licenciado) y no a un médico para atender a los enfermos de la villa.
Juan Eloy intentaba justificar en su escrito, que la villa siempre había tenido médico y no cirujano latino. Así mostraba en su escrito al Consejo su interés por el tema:
“… siendo así que siempre ha sido costumbre en dicho pueblo tenerle para la asistencia de los enfermos, se acordó por los dichos los que asistieron a tal Concejo que no debieran tenerle, por lo que siendo la salud unos de los objetos principales que deber tenerse presente por la señora Justicia, desde luego para representarlo al tribunal competente, debiera mandar y mando a su merced se reciba justificación de testigos que hayan sido capitulares si es cierto si siempre se ha conocido tener médico titular en dicha villa…”
Aportaba el Alcalde Mayor al Consejo el testimonio de los siguientes vecinos que habían sido capitulares, es decir, que formaron parte del concejo: Miguel de la Cámara, Pedro Espinosa Carnacedo y Thomás Ximénez, todos dijeron que siempre hubo médico titular a excepción del tiempo en que no había por estar buscando un nuevo facultativo.
Esta solicitud del Alcalde Mayor al Consejo para que considerara como ley establecida por la costumbre el que fuera un médico y no un cirujano latino, tuvo respuesta por parte del mismo y el día 9 de julio de 1784, el Presidente del Consejo, el Conde de Campomanes, manda que:
“Entre el Ayuntamiento, Diputados, personero y los veinticuatro electores del año próximo traten si será más conveniente tener médico asalariado en ese pueblo, como hasta aquí, que cirujano para la asistencia de ese vecindario…”
El día 10 de agosto de 1784, “se juntaron en concejo en las casas consistoriales como viene siendo desde muy antiguo” se produjo una votación con el siguiente resultado:
Vecino, Cargo, y que votó ¿Médico o Cirujano?
Blas Ximénez Salazar, Alcalde Ordinario, Cirujano
Juan Ruíz de Agüero, Alcalde Ordinario, Médico
Pedro Carrero, Regidor, Cirujano
Pedro Gómez Carriches Regidor, Médico
Martín Peralta, Diputado del Común, Médico
Juan Francisco Acevedo, Diputado del Común, Médico
Thomás Ximénez, Procurador Síndico, Cirujano
Antonio Martín Casavieja, Procurador Personero, Cirujano
Miguel de la Cámara, Elector vocal, Médico
Juan de Dios Téllez, Elector vocal, Médico
Manuel Antero, Elector vocal, Cirujano
Antonio Bautista, Elector vocal, Cirujano
Jorge Gómez Herrero, Elector vocal, Médico
Josef Medrano, Elector vocal, Cirujano
Alfonso Ruíz de Agüero, Elector vocal Médico
Lorenzo Olmedo, Elector vocal Cirujano
Francisco Gómez de la Rocha, Elector vocal, Cirujano
Ramón de Orio, Elector vocal, Médico
Angel Solana, Elector vocal, Cirujano
Miguel Parrilla, Elector vocal, Cirujano
Juan Valverde, Elector vocal, Médico
Fermín Peralta, Elector vocal, Médico
Miguel Bautista Elector vocal Cirujano
Gregorio Pérez, Elector vocal, Cirujano
Benito Valverde, Elector vocal, Cirujano
Andrés de Ocaña, Elector vocal, Cirujano
Bartolomé Doblado, Elector vocal, Cirujano
También votó Josef Guardián que se encontraba enfermo en cama por la opción del médico.
Con todo ello los votos a favor del médico fueron 12 y a favor del cirujano latino fueron 16. Habían ganado los partidarios de tener como sanitario del municipio a un cirujano latino en vez de a un médico. Una elección que unos años más tarde traerían unos acontecimientos inesperados.
Aun con el resultado de la consulta ya en el Consejo de Castilla, el Alcalde Mayor no cejó en su empeño y con fecha 14 de agosto de 1784 escribe una nueva carta al Consejo recomendando un médico, entre otras cosas por ser más económico que el cirujano:
“… el médico titular D. Pedro Corral que lo ha dejado de ser de la de Navalmoral de Pusa por su crecido vecindario, y hallarse este con más de sesenta años de edad por el salario de trescientos ducados, los que quizás no tendrá en adelante. Por lo que me parece según me han informado varias personas de este pueblo y entre ellas el señor cura propio que le será menos gravoso a este pueblo que mantener al cirujano latino.”
No llegó a buen fin el escrito del Alcalde Mayor y así después de agosto de 1784 se contrató al cirujano latino, un tal Eugenio Díaz de la Cruz.
Y aquí es donde este documento encontrado en el Consejo de Castilla entronca con la historia ya contada en el blog bajo el título: “El cura, el cirujano y el agua del palacio de San Martin de Pusa. Año de 1787.”
Es decir, que la elección aquí contada de cirujano en vez de médico ocasionó, no solo la muerte de una vecina parturienta, por la ineptitud del cirujano en la realización de sus funciones
Como consecuencia de esa desgracia y de algunas otra anteriores, un conflicto social que dividió al pueblo en dos bandos, los del cura y los del Alcalde Mayor, sino que como consecuencia del mismo, el marqués, quitó el derecho que venían disfrutando los vecinos de San Martín de coger agua de la fuente de palacio.
Es un ejemplo de como una elección no acertada puede ocasionar consecuencias inesperadas.
Algunas dudas quedan por resolver.
Primeramente desconocemos el interés que tenía el Alcalde Mayor, Juan Eloy de Jorba, en que fuera un médico quien se hiciera con la plaza. ¿Sería por que ya existía una división social al respecto en el pueblo e incluso en el Concejo y se temía lo que luego sucedió?.
Y otra, ¿a que se debió el cambio tan radical del cura, Manuel Fernández de la Vega, quien aconsejaba al Alcalde Mayor en contratar al médico de Navalmoral de Pusa y luego pasó a ser el defensor del cirujano y enemigo acérrimo de Juan Eloy de Jorba y de su sustituto el nuevo Alcalde Mayor Miguel Jesús Gómez Jarillo?
Quizás no tengamos respuesta nunca a dichas preguntas, pero lo cierto es que en la mitad del siglo XVIII comenzaban los movimientos liberales, donde los ciudadanos, en este caso los vecinos de San Martín, ansiaban más participación social y política. A su vez, se iban definiendo por un lado los conservadores, representados posiblemente, en este caso, por el Alcalde Mayor y por otro los partidiarios de nuevas ideas más liberales que emanaban de la Ilustración a las que se acogieron parte del clero, científicos, literatos y gran parte del pueblo llano, en este caso, la actitud del cura y sus partidarios estarían en línea con ideas más liberales.
Podríamos decir que la política y la confrontación de ideas acababa de nacer, esa que tanto se ha utilizado para dividir a los pueblos.
FUENTES:
.- ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, CONSEJO2849, Exp. 15
.- ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, CONSEJO1089
