Quizás si preguntamos en San Martín donde se encuentra “El Huncar” pocos o casi ninguno sepan darnos respuesta, pero sin embargo preguntamos por El Prado, o mejor dicho El Prao, la mayoría sabrán ubicarlo. Dicho terreno se encuentra a la margen derecha del arroyo Navajatas, frente a Las Mesas y próximo al cruce de Malpica con la carretera de Talavera.
Da la antigua toponimia de “huncar” podemos decir que es una voz antigua en la que la “h” se pronuncia como una «j» aspirada y que con el tiempo se convirtió en “j”, para dar nombre a un juncal, o lo que es lo mismo, un lugar con juncos. Un lugar con abundante agua, húmedo y fresco, como así es El Huncar, formado por una depresión del terreno hace que las tierras de vega próximas al Navajatas estén, prácticamente, al mismo nivel que las aguas del arroyo, participando también dichas tierras de los manantiales y humedales de los regueros como el de Las Pocilgas en la zona de Los Cabezudos.

En el primer tercio del siglo XIX, Don Fermín Caballero lo describía así:
“El Prado: Término de San Martín entre Las Mesas. Se llama también el Huncar por abundar en juncos, y es del Concejo para los cerdos y bueyes. Es como el puente natural del hundimiento del arroyo. Otro en el Cabezudo que dicen el Prado de Peralta, con una fuente y junqueras. Otro en Malpica entre el Tajo y la huerta.”
Como bien dice Don Fermín, pertenecía al Concejo y hoy sigue siendo de titularidad municipal, sin embargo a esa propiedad del Concejo también le afectó la desamortización. Concretamente por la ley del ministro de Hacienda Pascual Madoz, quien en 1855 bajo el gobierno progresista de Espartero, el Estado incautó y sacó a pública subasta como bienes nacionales aquellos llamados “propios y comunes” de los Concejos.
Se llamaban propios a los bienes y derechos de propiedad de los Concejos Municipales, como fincas, montes, prados, etc , que tenían su origen en cesiones reales, a través de fueros reales o señoriales, mediante las cartas pueblas. Estos terrenos generalmente se utilizaban para atender los gastos colectivos del municipio.
Mientras que los bienes llamados comunes se referían a los bienes y propiedades que eran aprovechados directamente por los vecinos.
El Huncar era un aprovechamiento común por parte de los vecinos de San Martín, quienes tenían derechos sobre sus pastos.
Durante la primera mitad del siglo XIX son varios los anuncios de subasta de las yerbas de invierno de El Huncar o Uncar por parte del Ayuntamiento publicados en el Boletín Oficial de la Provincia. Las subastas eran por periodos quinquenales y estaban autorizadas como arbitrios para ayudar a saldar el déficit de las arcas municipales. Los vecinos renunciaban sus derechos por el bien de las cuentas del municipio.

Volviendo a la desamortización, en 1862 se inicia un expediente de venta de bienes nacionales por 30 fanegas (14 ha y 9 áreas) de tierra de pastos finos de los bienes propios del Ayuntamiento en el sitio de El Huncar (en el expediente por un error pone Bucar). En primera instancia fue adjudicado en 70.010 reales a Eduardo Ural y Feijóo, vecino de Toledo, uno de los muchos especuladores que con la desamortización adquirían tierras únicamente para sacar un beneficio posterior con su venta, por cierto que este señor en 1872 era alcalde de Toledo. Sin embargo en el remate de la subasta se hizo con los terrenos de El Huncar Antonio Plaza, vecino de San Martín por la cantidad de 80.000 reales.
Juan Antonio Plaza era otro ejemplo de aquellos hacendados que se beneficiaron de las diferentes desamortizaciones y que mermaron las esperanzas de una tierra más repartida, pues lo único que conllevaron fue a que la tierra cambiara de manos.
Como decíamos Juan Antonio Plaza era un hacendado de San Martín, vivía en la calle Embajadores y estaba casado con María Purificación Carnacedo, otro apellido de la burguesía agrícola y funcionarial del municipio. Juan Antonio era un liberal declarado, encabezó las firmas de una carta que dirigieron algunos liberales sanmartileños a Mateo Sagasta. En 1868 siendo alcalde de San Martín, con un puñado de vecinos persiguieron y expulsaron de la zona a una partida de carlistas. En 1882 y cuando ya contaba con 64 años sigue apareciendo como alcalde de San Martín y su hijo Zóilo secretario, quien se mantuvo en el puesto hasta 1898. Todo quedaba en casa.


Desconocemos como volvió El Huncar a pasara a manos del Concejo, fueron varios los bienes desamortizados que volvieron a sus antiguos poseedores por falta de pago en los plazos que establecía la venta.Sea como fuere, lo cierto es que si miramos la referencia catastral 45153A041000210000OK podemos ver las 14 hectáreas que conforman El Huncar de El Prado y que son propiedad municipal y que hoy como desde hace siglos siguen disfrutando vecinos de San Martín, aunque ya no como pastos, si no como productivas huertas.
FUENTES:
.- Archivo de la Diputación de Toledo. Boletín Oficial de la Provincia.
.- Sede del Catastro.
.- Archivo Histórico Provincial de Toledo. Venta de Bienes Nacionales. EXP. 33861
