En el siglo XVII el poder de la Iglesia y de aquellos que la componían llegaba hasta los pueblos, lugares o aldeas más recónditos. Así los arzobispados se preocupaban en controlar si los párrocos realmente cumplían con su cometido pastoral, por lo que nacieron los visitadores pastorales o eclesiásticos, que dependían de las vicarías y ejercían una labor auditora, y, si se diera el caso, también sancionadora.
Su cometido era dar a conocer el estado de los templos; de los ornamentos para el culto; de como se llevaba la gestión y administración de los recursos económicos de la iglesia por parte del cura; así como las cuentas e incidencias de las cofradía y memorias que había en las parroquias.
Pero existía otra información quizás más importante que la anterior eran los llamados informes secretos, aquellos que le comunicaban al visitador o detectaba durante la visita y que tenían relación con la moralidad de los fieles de la parroquia y de los propios eclesiásticos que la conformaban. Había que mantener las buenas formas y hacer ver que los miembros del estado eclesiástico vivían de acuerdo a su condición.
Vamos a ver la información que dio el visitador de la vicaría de Talavera en sus visitas de 1647 a San Martín de Valdepusa, Navalmoral de Pusa y también incluiremos Navalmoral de Toledo, en esta ocasión no se visitó Santa Ana de la Bienvenida. También incluiremos a Malpica, pero dado que pertenecía a otra vicaria, la de Santa Olalla, la visita se realizó en 1657.
“San Martín.
Tiene 300 vecinos, no veo tampoco alcance considerable en la iglesia. Está muy curiosa la sacristía y lo demás perteneciente al culto divino, por el cuidado que tiene el Licenciado Méndez, cura propio, persona de mucha virtud y recogimiento. Hay cuatro clérigos y en la información secreta parecen tener buenas costumbres, Hay dos memorias que fundaron los antecesores del Marqués de Malpica, que por ejecutoria de Valladolid se manda les visite el vicario de Salamanca, como se hizo y de hallaron cumplidas.”
De la visita a San Martín poco que destacar, quizás las dos memorias que los Señores de Valdepuesa dejaron en sus testamentos para que se dijeran misas por sus almas en la iglesia de San Martín. Según el visitador no pudo comprobar que se estaban cumpliendo por estar en “ejecutoria en Valladolid”, lo que quiere decir que había un pleito en la Chancillería de Valladolid, posiblemente relacionado con los testamentos, que afectaban a esas memorias.
“Navalmoral de Pusa.
Tiene 200 vecinos, trae la iglesia obras por provisión del Consejo a costa de los interesados en los diezmos de la iglesia y así su fábrica está pobre. Es feligresía del curato de San Martín.María de Paredes, mujer casada, viuda, escandalosamente amancebada con un sastre, llamado Francisco, también casado, y ella tan desenvuelta que a un alcalde que fue a reprender de ella le dio de palos y se salió de ello, tenía alguna nota de hechicera, hice la causa del proceso y aunque los embustes eran poca consideración, con este pretexto la castigué y la desterré, con lo que se remedió el pecado.”
En este pequeño párrafo el visitador nos da bastante información sobre Navalmoral de Pusa. Una primera información sobre la situación de la iglesia y su economía, donde nos cuenta que se encontraba en obras. Posiblemente se refiera a las obras de la torre que se iniciaron en 1632 y finalizaron en 1655. Al parecer esas obras eran sufragadas por los “interesados en los diezmos”, es decir los que se beneficiaban de dichos diezmos; que solían ser: el cura propio; la fábrica de la iglesia; el arcediano; el arzobispo y el rey, cada uno en su porcentaje de reparto. Por ello mismo, nos dice que la fábrica de la iglesia, que recordamos que eran aquellas aportaciones de diezmos, primicias, cofradías, etc que se hacían para el mantenimiento de la misma, estaba pobre.
Y por otra parte, nos muestra la intercesión del visitador por el escándalo que al parecer daban en el pueblo María Paredes y el sastre, y que acabó con el destierro de ella y cuando doce “hice la causa del proceso”, se entiende como el inicio de un proceso inquisitorial, no tanto por el amancebamiento, si no más bien por las sospecha de hechicería.
“Navalmoral de Toledo.
Tenía 50 vecinos, servía el curato el licenciado Torre, aguardando las bulas de regreso del Doctor Álvaro, pareció, por la información secreta, el dicho licenciado tenía una ocasión escandalosa en casa que le servía de ama, mandale que con el pretexto de traer una hermana suya la echase en quince días.En el mismo lugar amonesté a Diego Sánchez, no comunicarse en público, ni en secreto con María hayó penado un año de destierro que consintió.”
Aunque Navalmoral de Toledo no pertenecía a Valdepusa nos ha parecido interesante montras el informe del visitador, por dos motivos: uno por la curiosidad de información que se desprende de visita, lo que nos hace conocer más de la sociedad de nuestros pueblos en aquel siglo XVII y otra, porque a la postre también es la historia de lo que hoy son Los Navalmorales.
Primeramente decir que por la información podemos conocer que Navalmoral de Pusa, ocho años antes de convertirse en villa, cuadruplicaba en vecinos a Navalmoral de Toledo.
Por otra parte el visitador, la curiosidades de su información están en que puso orden en la casa parroquial, donde podemos decir aquello de “muerto el perro se acabó la rabia”, echando a la ama por su “ocasión escandalosa” que tenía con el cura y desterró a Diego Sánchez, entendemos que por no tener relación con María que entendemos pudiera ser su esposa.
En el caso de Malpica, el visitador de la vicaría de Santa Olalla que llegó a la villa en 1657 fue bastante más esquemático en su informe que aquí les dejamos.
“La villa de Malpica de 85 vecinos es del Marqués de Malpica.
Iglesia. El quince de enero de 1657 visité la iglesia parroquial de San Pedro en la forma que las demás.
Edificio. El edificio de la iglesia está muy bueno, sin necesidad ninguna de reparo.
Rentas. Tiene de renta común esta iglesia como 440 mv. y de gasto ordinario 400 mv.
Mayordomo. Hallen por mayordomo a Francisco García Notario, cura teniente, al cual tomé cuenta y de dos años y medio le hice de cargo 850.449 mv. dio en data 820.998 mv. fue alcanzado en 20.451 mv. y por 28 fanegas y 9 celemines de trigo y 44 fanegas y 10 celemines de cebada.
Cura. Es el Doctor Don Juan López de Ayala que lo es propio de la villa de San Martín, cuyo anejo es esta villa, Navalmoral de la parte de Talavera y el lugar de Santa Ana. Sirve este beneficio Francisco García Notario, de edad de 29 años, natural de la villa de Carmena, ordenado al grado de capellanía tiene licencia del vicario de Talavera, enseña la doctrina y reza el rosario.
Servicio. Vale el servicio 10.500 mv.
Sacristán. Es Juan Fernández Calvo, hombre casado, natural de esta villa. Vale la sacristía 800 mv.
Confirmación. Confirmose el primero de octubre de 1653 por el señor Obispo de Troya.
Cofradía. Visité el libro de la Cofradía de la Santísima Caridad, es pobre.
El Rosario. La Cofradía de El Rosario tiene de renta 30 mv.
El Santísimo. Visité el libro de la cofradía del Santísimo y tiene de rente 44 mv.”
De esta información de Malpica hay algunas curiosidades a resaltar, además de lo esquemático que es el visitador, parece que confunde Navalmoral de Pusa con Navalucillos de Tierra de Talavera.
En lo referente a la confirmación al parecer la realizó el Obispo de Troya, que era un obispado extinto, cuyo título era más bien honorífico, hacía las veces de obispo sufragáneo, es decir auxiliar del de Toledo Se da la circunstancia que unas décadas antes tomó ese título un cura propio de San Martín de Valdepusa, el jienense D. Melchor de Soria y Vera (1558-1643), posiblemente fuera su sustituto quien confirmó en Malpica.

Por otra parte el visitador informante no da mucho detalle de las cofradías de la villa, pues a las mencionadas de la Santísima Caridad, la de Nuestra Señora del Rosario y la del Santísimo Sacramento, para nada menciona la de Nuestra Señora de Bernuy, la de la Vera Cruz o la del Santísimo Cristo con la Cruz a cuestas, todas ellas malpiqueñas.
Hasta aquí los quehaceres de esos visitadores del siglo XVII por nuestra tierra, guardianes del cumplimiento pastoral y de la moral de curas, clérigos y fieles.
FUENTES:
.- Archivo del Arzobispado de Toledo. Libros de visitas eclesiásticas.
