El 1 de octubre de 1871 fallecía en Madrid Joaquín Fernández de Córdoba y Pacheco el X Marqués de Malpica y Duque de Arión, entre otros muchos títulos. Fue el último Marqués de Malpica que mantuvo la totalidad del territorio del mayorazgo, que sobre las posesiones de Malpica y Valdepusa, había sido fundado por Payo de Ribera en 1463.
Durante algo más de cuatro siglos ese territorio, con todos sus derechos inherentes al mismo, había estado siempre bajo una sola mano.
La testamentaría del X Marqués de Malpica se compone de 898 páginas, pues era mucho lo que inventariar, repartir y sobre todo pprque había que dejarlo lo mejor atado posible, toda vez que el marqués tuvo una prole más que numerosa, diez hijos, cinco varones: Joaquín, Pedro, Alfonso, Gonzalo y Nicolás; y cinco hembras: María del Carmen (que falleció de niña), María Encarnación, Luisa, María Cristina y Blanca.
Su primer hijo varón, Joaquín, había fallecido en 1847, antes que su padre, por ello en el testamento nombró heredero de la mayoría de los mayorazgos al primer hijo varón de éste, es decir un nieto del marqués, Fernando Fernández de Córdoba, Marqués de Povar, título que ya había heredado de su padre, al que sumaría el de Marqués de Malpica y Duque de Arión.
Los títulos.
En relación con los títulos la legislación liberal del XIX incidió en el reparto de los mismos para que no fueran acaparados por un solo heredero. Así el X Marqués de Malpica poseía dos Grandezas de España, una como Duque de Arión y otra por Marqués de Mancera, por lo que el testador dio libertad a su nieto y sucesor para que eligiera una de la dos Grandezas y que la restante fuera a parar a su hijo Pedro, Marqués de Mirabel. Así mismo indicaba que el título de Marqués de Malpica le ostentara su hijo Alfonso; el de Conde de Gondomar para su hijo Gonzalo y el de Marqués de Montalvo fuera a parar a Nicolás, pero en el mismo capítulo dice que si su nieto, su inmediato sucesor, quisiera llevar el título de Marqués de Malpica, aun sin Grandeza de España, entonces el de Duque de Arión recaería en su hijo Pedro y el de Marqués de Mancera, con Grandeza de España, en su hijo Alfonso.
Con lo que no contaba el marqués testador, por lo que se deduce del testamento, con el malestar de su hijo Pedro, quien renunció a todos los títulos y es por este motivo por el que el marquesado de Malpica ha seguido unido al ducado de Arión hasta nuestros días.
Los bienes a heredar.
En primer lugar hemos de diferenciar entre los bienes vinculados y los bienes libres. Los primeros eran aquellos bienes que iban unidos a un vínculo o mayorazgo, por ejemplo todos los quintos de Valdepusa al mayorazgo de Malpica, mientras que los libres eran los que el testador podía disponer libremente para legar al resto de herederos, como por ejemplo los olivares de San Martín de Pusa.
Dicho esto, los mayorazgos que cayeron en manos de Fernando Fernández de Córdoba eran el de los Ribera, el de los Barrosos, el de Arión, el de Gondomar, el de Mancera, el de Zamudio, el de Povar y el de Guzmán.
El mayorazgo de Requesens por tal como se estipuló en la fundación del mismo, debía recaer en el segundo o tercer hijo varón, y le tocó a Alfonso Fernández de Córdoba y el mayorazgo de Novoa, por las mismas circunstancias a Gonzalo.Ambos mayorazgos les define en el testamento como de “escasos de bienes”, por lo que a estos dos hijos se les compensó económicamente.
De igual forma compensó económicamente a su hijo pequeño, Nicolás. Además a Nicolás le tenía en consideración por como se había comprometido en el cuidando a sus padres y por lo que “»no pudo seguir una carrera como sus hermanos«
El marqués, en un testamento anterior, dejaba un quinto de sus bienes libres a su esposa. Sin embargo su esposa falleció con anterioridad a él y dado que se realizó otro testamento, quiso dejar ese quinto a sus hijos mejorando más al más necesitado, y prácticamente excluyendo de ello a su hijo Pedro, Marqués de Mirabel, pues dice: “Y encargo a mi hijo el Marqués de Mirabel, que en su buena inteligencia aprecie la diferencia que dejo establecida, porque no debe dudar que su fortuna y posición es distinta a la de sus hermanos.”
La fragmentación del Mayorazgo de Malpica.
Los movimientos liberales del XIX buscaban acabar con las grandes concentraciones de tierras entorno a un único propietario, así por la Ley de 19 de agosto de 1841, en el momento de la sucesión de un mayorazgo, la mitad de los bienes vinculados al mismo quedaban libres, pudiendo el testador repartirles entre otros herederos.
Y así ocurrió con los bienes que heredó el nieto de Joaquín Fernández de Córdoba, el nuevo Marqués de Malpica. De la totalidad de mayorazgos heredados de su abuelo, entre ellos el de Malpica, únicamente la mitad de los bienes recayeron en él, pasando la otra mitad a estar libre para el resto de herederos. Lo mismo ocurrió con los mayorazgos de Requeséns, en manos de Alfonso y Novoa, en las de Gonzalo, solo heredaron la mitad de sus bienes y la otra mitad fueron libres para el resto de los hijos.
De esta forma el territorio de Valdepusa y Malpica iba a ser repartido entre parte de la prole del marqués de Malpica, pero quedaba lo más importante, la realización del inventario de bienes y la valoración de los mismos.
El inventario.
La mayor parte de la testamentaría lo componen la relación de bienes y su posterior valoración para reparto entre los herederos. Hemos de resaltar lo minucioso del inventario, a modo de ejemplo se valoró hasta los ingresos que por el Derecho de la Gallina que por hogar devengaba el pueblo de Malpica a razón de una gallina por vivienda edificada o a edificar por año y que ascendía a 1.824 pesetas y 45 céntimos.
De igual modo se declaraban los gravámenes de cada mayorazgo, entre ellos el derecho de vecinos de los pueblos Navalmoral, ya unificado de Los Navalmorales, Santa Ana y San Martín en “rozar en los quintos en término de San Martín para quemar en sus hogares las leñas inútiles como son la jara, el juagarzo, coscoja, cornicabra, retama adelfa la yerma, romero y aulaga”.
La valoración de el mayorazgo de Malpica con sus bienes rústicos, urbanos y demás derechos se estipuló en dos millones setecientas setenta y una mil ciento noventa y siete pesetas y treinta y un céntimo (2.771.197,31 ptas.), lo que suponía casi la mitad del valor de todos los mayorazgos.
Los bienes urbanos incluidos en el mayorazgo de Malpica eran los siguientes:
Malpica
.- Un castillo palacio
.- Una edificio denominado Cocheras en la calle de Los Jardines numero 3
.- Una casa denominada Los Pajares, también en la calle Los Jardines
.- Una casa denominada Las Trojes en la calle Los Jardines numero 5
.- Una casa señalada como Los Encerraderos” en la calle San Sebastián numero 4
.- Una casa llamada Hospital en la Plaza de la Constitución numero 8
.- Un molino lagar de aceite en la Plaza de la Constitución número 4
.- Una casa llamada De los Monteros en una calle sin nombre pero que es la que se dirige al prado
.- Una casa posada en la calle Real numero 9
.- Una casa titulada Bolleriza en la calle de la Iglesia numero 8
.- Dos casillas sin calle ni número en el margen derecho e izquierdo del rio Tajo, saliendo de la villa donde está el amarradero de la barca.
San Martín de Pusa:
.- Una casa palacio en la plaza de la Constitución
.- Una casa denominada Accesoria en la plaza de la Constitución número 2
.- Un molino harinero denominado el Molino Blanco, en la dehesa de Pusa que no forma parte de ningún quinto.
Dentro de los bienes libres, es decir no vinculados a mayorazgos, el marqués poseía en los pueblos de Valdepusa los siguientes:
.- Una finca denominada El Ricón en término de la villa de Malpica, que compró el marqués junto a su esposa al Duque de Frías.
.- Una casa denominada de Las Mulas en la calle de la Paloma de la villa de Malpica.
.- Una labranza denominada La Ventilla, en término de San Martín que adquirió en subasta publica el matrimonio.
.- Un olivar de cincuenta y cinco olivas en el sitio de la Mata Lobos en término de San Martín de Pusa.
.- Otro olivar en el sitio de San Sebastián de cincuenta y un pie de olivas en término de San Martín de Pusa.
.- Otro olivar llamado Val de Ponce de noventa y un pie de olivas, en término de San Martín de Pusa.
.- Otro olivar titulado Los Llanos con ochenta y un pie de olivas, en término de San Martín de Pusa.
.- Una tierra denominada La Labrancilla, de nueve hectareas, en término de San Martín de Pusa.
.- Un olivar en termino de San Martín en el sitio denominado Las Cruces con doscientos veintisiete pies de oliva.
De los bienes urbanos libres, estaban inventariados los siguientes:
.- Una casa en la villa de Malpica denominada La Tercia, en la misma calle a la que da nombre.
.- Una casa en la villa de Malpica denominada de Huéspedes en la calle Real.
.- Una casa en la villa de Malpica llamada de Moyano en la calle sin nombre que va de la calle Real a la calle de la Fuente.
.- Una casa en la villa de Navalmoral de Pusa en la calle Manzanares, que fue adquirida en subasta pública por la señora Marquesa, viuda de Malpica.
Entre otros muchos derechos aparecen en el inventario los “créditos”, es decir las deudas a favor del testador. Esta información nos sirve para conocer a muchos de los arrendatarios que trabajaban los quintos de Malpica y Valdepusa, la mayoría de ellos eran de los propios pueblos. Los que aparecen en el inventario eran los siguientes:.
.- Bernardo Argüelles, de Madrid, por el carbón que ha producido en la Dehesa de Pusa.
.- Juan Cabezudo de Malpica por el resto de las rentas del quinto Hornaguera Alta y la Tamuja Alta y algunas suertes del pueblo.
.- Aniceto Giro, de San Martín de Pusa por el resto de las rentas del quinto Macarro Alto y la labranza denominada Las Mesas.
.- Eusebio Corrochano y Lorenzo y Felipe Pulido por el resto de las rentas de los quintos de Cabezas y Valdefuentes.
.- Santos Sánchez por el resto de las rentas de los quintos de Capilla del Fraile, Fuente La Parra y otros.
.- Julián Gutiérrez y Juan Ramón Esteban, vecinos de Malpica por el resto de las rentas del quinto de Coscoja.
.- Higinio Pérez, vecino de Huecas, por el resto de las rentas del quinto de Hornaguera baja.
.- Toribio Velasco, por el resto de las rentas del quinto de El Mancho.
.- Luis de Lucas, vecino de San Martín por una deuda del pago de una contribución cuando labraba Mozárabes y Vega Mozárabes.
.- Juan González y Mariano Jerez de San Martín por el resto de las rentas de los quintos de Navalta y Macarro alto.
.- Manuel Gutiérrez Coronado por el arrendamiento de El Molino Blanco.
.- Ignacio Martín de San Martín por el resto de las rentas del quinto El Relucio.
.- Eusebio Martín de Castro por las rentas de una suerte de tierra numerada con el número tres. Se entiende que sería de Malpica.
.- La viuda de Luis Quintas, vecino de Malpica por el resto de rentas (no especifica donde).
.- Cándido y Julián Sánchez-Cabezudo por el resto de las rentas del quinto de Tapias..- Angel Magán, Toribio Cedenilla, Juan González, Francisco y Vicente Magán, de Santa Ana, por el resto de las rentas del quinto de Querencia baja.
El Reparto.
Una vez realizado el inventario se estableció la valoración económica que correspondía a cada heredero, aproximadamente unas 350.000 pesetas para cada uno, exceptuando al nieto sucesor, pues el nuevo marqués se llevó la friolera de aproximadamente 2.700.000 pesetas de las de 1871, esa valoración debía ser cubierta con el reparto de las prooiedades.
El reparto completo de las mismas no le tenemos, pero si conocemos a quienes fueron a parar algunos de los quintos de Valdepusa por el trabajo realizado hace unos años por Enrique Fernández de Córdoba y Calleja, biznieto de uno de los herederos Gonzalo.
Según él, parte del reparto fue el siguiente:
Los quintos de El Mancho, El Relucido y el Torrejón, para su hijo Alfonso, Marqués de Mancera.
Los quintos de La Solana, Capilla del Fraile y Encinamocha para María Cristina, que era Marquesa de Griñón.
Los quintos de Macarro Bajo, Macarro Alto, Navalta, las fincas El Montón de Tierra, la Ventilla y la Labrancilla fueron a parar a Gonzalo, Conde de Gondomar.
Nicolás, el más pequeño heredó el palacio de San Martín y las tierras aledañas al pueblo, así como el título de Marqués de Montalvo, más tarde un hijo de éste, también de nombre Nicolás, heredó el título de Marqués de Zugasti de su tía Luisa.
Como vemos el nuevo Marqués de Malpica quedó con prácticamente todos los quintos que estaban dentro de la antigua tapia de la dehesa de Pusa, cediendo a sus tíos y tías aquellos llamados del tercio de arriba, es decir desde el Valle del Arcipreste hasta Santa Ana y los que quedaban fuera de la antigua tapia en la parte de Malpica.
De esta testamentaría por el fallecimiento de Joaquín Fernández de Córdoba y Pacheco, X Marqués de Malpica surgió la segmentación de los quintos a las diferentes familias Fernández de Córdoba que les han mantenido durante gran parte del siglo XX.
Y, ¿el señor marqués se acordó de los pobres de “su” territorio? Pues solo de los de Malpica. Pidió que se le hiciera novenario de misas en la parroquia de Malpica y que se distribuyan entre los pobres de la localidad “setenta u ochenta fanegas de trigo para que me encomienden a Dios.”
Difícil debe ser el paso al otro mundo, cuando una persona que tuvo tantos bienes y poder pidió a los más humildes que le encomendaran a Dios.
FUENTES:
.- Testamentaría de Joaquín Fernández de Córdoba Pacheco, [VI duque de Arión y] marqués de Malpica, otorgada por Francisco Seco de Cáceres, abogado de Madrid y notario público. AHNOB, Signatura: TORENO,C.17,D.1-3
.- Fernández de Cordoba Calleja, E. (2011). El XI Marqués de Malpica (1789-1871) y su descendencia.
Foto: El Marqués de Malpica y dos de sus hijos. Santif.
