Nuevos datos sobre la iglesia de San Martín de Valdepusa en 1679.

En este artículo vamos a desvelar algunos datos que nos parecen de interés para ir profundizando, aun más, en la historia de San Martín de Valdepusa.

La información está sacada del resumen que realizó el visitador arzobispal en su visita a la villa en 1679. La visita se inició el 30 de abril.

En su informe nos cuenta con bastante detalle cómo era la iglesia, los altares, las capillas, los ornamentos, etc. Luego se preocupa; por los testamentos que estaban sin cumplir; por las capellanías y patronatos que existían; por sus cuentas; así como por las diversas cofradías existentes en la villa.

Observaciones acerca de la iglesia.

El ocho de mayo visitó la iglesia. La descripción que hace de la iglesia nos permite, además de imaginarnos como sería en aquella época y sacar algunas conclusiones al respecto. Decía así el visitador:

“Entró la Audiencia en la visita de esta villa dicha treinta de abril. Visitose la iglesia advocación de San Martín el día ocho de mayo. Díjose misa cantada con diácono y se hizo el edicto de pecados públicos cantado el Evangelio. Visitose el Sagrario y en él se halló un copón grande de plata sobredorado y un cofrecito forrado con terciopelo carmín, y en él una caja de plata, y en ambas, formas pequeñas y una grande, muy aseado y decente. Después se fue en procesión con los santos óleos a la pila y se hallaron bien cebados. Y se hizo la procesión de los difuntos.Visitáronse los altares, que sin el mayor son cuatro: de Nuestra Señora del Rosario, lado del Evangelio; en correspondencia, en el de la Epístola, San Martín; en el cuerpo de la iglesia, altar del Arcángel San Miguel y otro de San Ignacio mártir. Estos dos últimos se ha hecho de nuevo y dorado después de la visita del señor Cardenal Aragón. Y todos están dorados y aseados, excepto el altar mayor en que no hay más de una custodia y un Santo Cristo Crucificado encima.”

De la descripción resaltamos, primeramente, el detalle de cómo se encontraba el sagrario de la iglesia, pero podemos poner más foco en lo que comenta de las capillas existentes.

De las tres capillas con las que cuenta la iglesia tenían retablo las dos capillas laterales, la del lado del Evangelio (capilla de la izquierda) y la del lado de la Epístola (capilla de la derecha). Del mismo modo nos informa de las imágenes que se veneran en las mismas.

En el lado del Evangelio tenían a la Virgen del Rosario, en el de la Epístola a San Martín y en el denominado cuerpo de la iglesia, es decir en la nave principal dos pequeños altares con el Arcángel San Gabriel y San Ignacio Mártir, mientras, se extrañaba el visitador que el altar mayor únicamente tuviera una custodia y un Cristo Crucificado, probablemente el Cristo de la Quinta, destruido durante la Guerra Civil. Por este pequeño párrafo también conocemos que el Cardenal Aragón, es decir; don Pascual Aragón-Cardona Fernández de Córdoba, Cardenal Primado y Arzobispo de Toledo, quien también fue Virrey de Nápoles, Inquisidor Mayor del Reino y Consejero de Estado con Carlos II visitó nuestra iglesia, que fue adecentada para la ocasión.

Distribución de las capillas, los altares y las imágenes en 1679.

Más adelante el visitador nos habla de cómo está construida la iglesia y del cura propio de la misma, quien había fallecido recientemente, don Juan López de Ayala, y de su sucesor, un tal doctor Blas de Merlo, quien aún no había ocupado el cargo.

Pero quizás lo más importante de este párrafo sea lo referente a la casa parroquial, pues el documento nos confirma que la casa fue del cura propio don Juan López de Ayala, quien la dejo al curato con cargo a que se le dijeran unas misas a su fallecimiento. Es decir, la casa se construiría sobre 1650.

“Es la fábrica de esta iglesia de una nave con tres puertas, toda blanqueada y embovedada, con su crucero en la capilla mayor, y solada de ladrillo muy bueno. No necesita de obra.Este curato tiene por anexos la villa de Navalmoral, Santa Ana y Malpica. Este último toca a la visita de los montes. Vale veinte mil reales. Vaco por muerte del doctor don Juan López de Ayala, y se proveyó en la sede vacante en el doctor don Blas Merlo, que no ha tomado posesión, por cuya causa sirven de tenientes el bachiller Juan Gómez de Escalonilla y el licenciado Juan Fernández de la Llave. Tiene el curato casa propia, que se la dejó dicho doctor Ayala con cargo de unas misas.”

Otro de los descubrimientos de este documento es la realización del retablo mayor de la iglesia que fue destruido durante la Guerra Civil. El visitador no solo no informa de la construcción del mismo, sino que además indica quienes fueron los que le costearon: la Fábrica de la Iglesia, es decir el remanente que tenía esta institución para reparaciones y mejoras y que provenía de los ingresos que pagaban las cofradías, los vecinos de la villa con sus limosnas y los rendimientos un censo que se creó de la herencia de don Juan López de Ayala. Así lo cuenta:

“Y por no haber retablo en el Altar Mayor se saca licencia para hacerlo a costa de la iglesia y de los vecinos y donde es dentro de un mes se impusieron a un zenso ocho mil reales y la que montase la herencia de Don Ayala, al presente esta ya sacada dicha licencia y comenzado el retablo.”

Retablo del Altar Mayor destruido durante la Guerra Civil.

Por otra parte, esta información sobre el retablo choca con lo expresado por el historiador don Fernando Jiménez de Gregorio, quien en su obra “El Señorío de Valdepusa”, dice lo siguiente, sin mencionar las fuentes:

“1614: Don Francisco de Ribera II Marqués de Malpiea y señor de Valdepusa manda tomar medidas para que se haga un retablo en la iglesia de San Martín de Valdepusa; el encargo se hace al tallista madrileño, pero que trabaja en Toledo, Miguel Thomás, era arquitecto e imaginero. (Este retablo se destruyó en la revolución del verano de 1936). Continuaban las obras de la iglesia, se construían las puertas de madera y se hacia la techumbre (el 13 de junio de 1614).»

Don Fernando, da por hecho que el retablo se construyó sobre 1614 y fue, según él, el destruido en la Guerra Civil, pero como vemos, unos sesenta años después la iglesia seguía sin retablo, por lo que o no se llegó a construir o el encargo sería para alguno de los de las capillas laterales.

Con los ornamentos de la iglesia, para la realización el culto queda satisfecho el visitador al ver como se encuentran y los describe así:

“Visitasen los ornamentos que se hayaron limpios y aseados y tiene todo lo necesario y mucho de limosna de los vecinos como son tres lámparas de plata y una colgadura de tafetanes.”

Esta pequeña información nos dice que parte de la orfebrería de la iglesia, en este caso las lámparas de plata, como la decoración con las telas cubrirían parte del altar habían sido costeadas por los propios vecinos con sus limosnas.

Testamentarías.

El visitador trató, durante su estancia, en poner orden en aquellos testamentos que estaban aún si resolver por parte de los albaceas de los finados, así se encontró con los siguientes:

Testamento del cura propio, doctor don Juan López de Ayala. El dinero que se sacó de la herencia se repartió entre las iglesias de San Martín, Santa Ana, Navalmoral y Malpica. Los muebles, bienes y ganados se habían vendido en almoneda, es decir al mejor postor y no se habían cobrado algunas partidas por lo que se envió un administrado para su cobro. Y lo comentado a cerca de la parte de la herencia que se destinó al retablo de la iglesia.

Testamento de Alfonsa de la Paz. Este testamento estaba sin resolver, dada la complejidad para identificar a todos los herederos, dado que la buena señora dejó su herencia a todos sus parientes incluidos el cuarto grado, con atención a su mayor pobreza a menor pobreza. Es decir, que entraban hermanos, sobrinos, tíos, tíos abuelos y sobrinos nietos, y la herencia se repartiría en proporción a los bienes de éstos, siendo los más beneficiados los más pobres.

Un galimatías que explicaba así el visitador:

“ habiendo intentado la justicia hacer dicha distribución no lo ejecutó por haber pretendido ser parientes algunas personas de quienes los legítimos parientes presumían mal, por cuya causa se fomentó un pleito tan reñido, y que decían unos de otros tales infamias en materia de la honra, que, llegando a manos del Marqués de Malpica, dueño de dicha villa, le hizo quemar”

El visitador puso carteles en las puertas de las iglesias de San Martín y pueblos convecinos y aparecieron más de ochenta y dos parientes, que se hicieron constar con las probanzas que se hicieron. Se hizo la distribución de la herencia, y al margen del documento pone: “Hízose con gusto de todos los interesados y la justicia. Y seguras las honras”.

Curiosidades sobre Capellanías y Cofradías.

Lo más destacado de la información sobre las capellanías y memorias es lo referente a la Capellanía de doña Catalina de Ribera, mujer que fue del señor de Valdepusa y Malpica y que se fundó en 1589.

Al parecer en ese año de 1679 estaba vacante de capellán y el motivo no deja de ser curioso, dice así: “fundó una capellanía colativa en esta iglesia sobre un censo de diez y ocho mil maravedís de rédito contra el Estado de Malpica, impuesto por facultad real y estando en concurso de acreedores los bienes de este Estado, no hay capellán .”

Al fallecimiento de Baltasar Barroso de Ribera, III Marqués de Malpica en 1669, tras morir sin descendencia se abrió un periodo de pleito de tenuta (de posesión) que no finalizó hasta 1671 con la toma de posesión de Antonio Ribera Pimentel como IV Marqués y mientras tanto el Estado estuvo sin administración.

En relación con las cofradías, las existentes en la villa eran las siguientes

.- Cofradía del Santísimo. Dice: “que hacen la fiesta del Santísimo y la fiesta de Minerva los terceros domingos del mes.”

.- Cofradía de la Vera Cruz. Dice: “Esta cofradía tiene ermita cerca de la iglesia en donde honran la hechura de un Santo Cristo Crucificado muy devoto”.

.- Cofradía de Ntra. Señor del Rosario.

.- Cofradía de la Concepción.

.- Cofradía del Niño Jesús. Dice: “Sustentase de la limosna y celebra la fiesta de la Circuncisión.”

.- Cofradía de Ntra. Sra. de la Bienvenida: “hacen una fiesta a Nuestra Señora el último domingo de abril. Esta en una ermita que se encuentra en el poniente.”

Ermitas, Hospital y Pósitos.

También nos informa el visitador de las ermitas existentes. Dentro de las mismas no figura la ermita de San Antonio, posiblemente su construcción fuera posterior a 1679.

Ermita de la Bienvenida: “Está esta ermita de la villa a una legua de ella y tiene una imagen de Nuestra Señora llamada la Bienvenida, que es la devoción de esta tierra.”

Ermitas de San Sebastián y los Mártires: “Estas dos ermitas están cerca de la villa, no tienen rentas, solo las limosnas y algunas mandas de los testamentos y hacen cada una su fiesta a su patrón. Están reparadas.”

El hospital que había sido fundado por el maestre escuela de la catedral toledana, don Francisco Álvarez de Toledo y Zapata a principios del siglo XVI, seguía con su servicio a los más necesitados.“…se recogen en el pobres pasajeros y enfermos que van de un lugar a otro.”

Con las rentas de los réditos de los tres censos (préstamos) que tenía el hospital se compraba ropa para los pobres más necesitados que pasaban por la villa.

En cuanto a los Pósitos de granos existían dos en la villa y habían sido constituidos por diferentes señores de Valdepusa.

Los señores con los pósitos ofrecían los granos para su siembra a los labradores a cambio de su devolución tras la cosecha incrementado con un interés.

El primero fue fundado por don Parafán de Ribera, quien no solo instituyó el pósito sobre los rendimientos de unos censos, sino qué además, este señor también lo construyó, toda vez que en su testamento de1490 dice: “la casa y el alfolí que construí en San Martín de Valdepusa con su pajar…”

Los réditos de ese pósito instituido por don Perafán se destinarían a: “dotar una huérfana cada año con una dote de ocho mil maravedís.”

El otro pósito le constituyó don Francisco de Ribera, para que: “las ganancias se gasten en medicinas para los pobres enfermos”.

Finalizó la visita del visitador del arzobispado el 27 de mayo marchándose a Pueblanueva, más de un mes estuvo poniendo en orden las cosas de Dios, pero antes de marcharse también quiso ordenar alguna cosa de los hombres y así, mandó a los curas y clérigos de la villa que: “no se confesasen a mujeres en la sacristía, ni en las casas con la pena de las censuras precisas que pone la sinodal.”

Este ultimo mandato era una advertencia de “el pecado de solicitación”, que era aquel por el que el sacerdote, con el pretexto de la confesión, requería a las feligresas sexualmente o las solicitaba a cometer actos, como por ejemplo los tocamientos. Y es que la tentación de la carne…

FUENTES:

.- Archivo del Arzobispado de Toledo. Visita de visitador arzobispal a San Martín de Valdepusa en 1679.

.- El Señorío de Valdepusa. Giménez de Gregorio, F., Publicaciones I.P.I.E.T. Serie VI, Temas Toledanos n⁰ 104, año 2004.

.- Archivo Historico de la Nobleza. Testamento de otorgado por Parafán de Ribera, mariscal y regidor de Toledo. Signatura ARION,C.9,D.73-74.

.- Foto de la portada: La iglesia con sus tres puertas abiertas. Facilitada por Alberto Lucero.

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