Francisco Flores, cura de San Martín y las compras de tierras para las Cofradías de Malpica. S.XVIII

Durante el siglo XVIII la Fábrica de la Iglesia de Malpica y de sus Cofradías experimentaron un importante crecimiento en sus propiedades, probablemente por las actuaciones que llevó a cabo el cura propio de San Martín, don Francisco Flores y de sus anejos: Navalmoral de Pusa, Santa Ana, Malpica y Bernui.

Debió ser don Francisco Flores un buen administrados de los bienes propios y ajenos, pues el patrimonio personal que llegó a tener en San Martín, le convirtió en uno de los mayores hacendados de la villa, según se detalla en el Catastro de Ensenada.

Don Francisco Flores (1669-1753)

Don Francisco Flores nació en Calera y falleció en San Martín de Pusa. Estudió con los cartujos de Granada y Segovia, fue cura propio de la villa de Huerta de Valdecarábanos y llegó a San Martín como cura propio sobre 1720. En San Martín vivieron con él dos de sus numerosos hermanos: Pablo y Ana, que fueron enterrados, como él, en la iglesia parroquial.

Hombre sumamente ambicioso y dominante, su testamento nos dice mucho de su personalidad. La mayoría de las mandas de su testamento van encaminadas a seguir ordenando y, de alguna forma, administrando sus bienes desde el otro mundo, en el mismo también se aprecia una gran falta de empatía y caridad, en comparación con su patrimonio y el cargo que había ostentado. Un ejemplo de ello es que únicamente deja una suma importante de dinero a dos sobrinas de una de sus hermana, la cual gozaba de una buena posición social, pues estaba casada con un escribano de Segovia, mientras a otro hermano, llamado Gabriel, le deja su parte de una viña en Calera y dice:

“… si llegase a morir sin heredero forzoso, como hoy no le tiene, que, mirando primero por su alma, no se olvide que nuestros hermanos y sobrinos son unos pobres.”

Tan pobres a los que él no les dejó absolutamente nada.

De como consiguió su patrimonio en casi treinta años al frente del curato de San Martín, queda reflejado en la declaración que realizó con motivo del Catastro de Ensenada en 1751, toda vez que los beneficios que producía el curato eran bastante comsiderables.

En la siguiente tabla se hace un resumen de los ingresos en fanegas y celemines de cereales de los diezmos y en dinero del vino y las minucias, correspondientes al año 1750.

De los ingresos del beneficio curado, tenía que pagar a los tenientes curas, que eran cinco, a los que abonaba un subsidio, de unos doscientos reales al año.

Además hemos de añadir otros ingresos que obtenía por lo que administraba en San Martín, a parte del beneficio curado, y que queda reflejado en este cuadro:

Durante su ministerio también se realizó una importante obra con cargo de a la Fábrica de la Iglesia, la construcción de la mitad de la torre de San Martín cuyo coste y ejecución definía así:

“… en el año de setecientos treinta y siete (1737) tuvimos que hacer la media torre que nos costó treinta y tres mil reales y un pico y al presente está mandado que se desmonte toda ella y se vuelva hacer…”

Con todo ellos en 1751 el cura poseía como bienes propios adquiridos en San Martín en su largo ministerio, los siguientes en diversas fincas:

.- 98 fanegas de tierra de labor

.- 317 olivos

.- 9.077 cepas

.- Una casa en la calle de La Mancha

Las Cofradías y la Fábrica de la Iglesia de Malpica.

Al igual que sacaba beneficio personal de la administración de “fábricas y cofradías” en San Martín, lo mismo le ocurriría en Malpica, cuyas cofradías ya disponían de algunas tierras en la villa sanmartileña compradas por la memoria de Ruíz de Mendiola, quien fue mayordomo de la Fábrica de la Iglesia de Malpica. Sin embargo, durante el ministerio de don Francisco Flores, las compras de tierras y olivares en San Martín por parte de las cofradías de Malpica fueron creciendo, tal debía ser su poder económico que incluso adquirieron un molino de aceite en San Martín al mismísimo marqués de Malpica.

La gestión financiera de don Francisco Flores parecía hacer florecer, nunca mejor dicho, todo aquello que caía sobre sus manos.

Las propiedades de las Cofradías de Malpica en San Martín en 1781 eran las siguientes:

¿Cuál era el motivo por el que don Francisco Flores se volcó con la Fábrica de la Iglesia de Malpica en su afán de adquisición de tierras, tanto en San Martín como en la villa malpiqueña? El primero sería el económico, es decir la Fábrica de Malpica disponía de suficientes recursos para hacer esas compras, mientras en San Martín los diezmos y caudales de su Fábrica iban, la mayor parte, a la obra de la torre de la iglesia, que como vimos se construyó en 1737 y se estaba previsto tirar para volverla a construir a costa de la Fábrica en 1751.

Y el segundo era la administración que ejercía sobre Malpica y sus cofradías, algo que no le ocurría en San Martín, toda vez que al tener esta villa bastantes hijos clérigos, la mayoría de las cofradías eran administradas por ellos y no por el cura propio.

Entre marzo de 1734 y abril de 1735, don Juan Muñoz, escribano de número de San Martín de Pusa realizó un total de DIEZ escrituras de compra, en Malpica, de tierras firmadas por don Francisco Flores a favor de la Fábrica de la Iglesia de Malpica y sus Cofradías. Se adquirieron unas 220 fanegas de tierra. Las características de los vendedores eran muy similares, principalmente eran mujeres viudas, solteras y sin hijos y las tierras, generalmente, provenientes de la herencia de sus padres. Por otra parte, el precio de la fanega de tierra fue el mismo para todos, 9 reales. Por lo que don Francisco pagó entorno a los 19.800 reales, lo que era una importante cantidad para pagar en un año y con “reales de plata” como consta en algunas de las escrituras.

Otra curiosidad de estas compras es que don Francisco compró las tierras para la totalidad de las cofradías y la Fábrica de la Iglesia, es decir; no especificaba que cofradía era la adjudicataria de cada compra, por lo que se presume un cierto motivo de especular con las fincas por parte del cura párroco, y al margen de los cofrades malpiqueños. No fue hasta 1741, ante la visita de un visitador eclesiástico, quien se encargó de adjudicar las fincas a cada cofradía.Pero de estas compras hubo algo que el tan abnegado y emprendedor don Francisco no había contemplado: el poder del marqués de Malpica, por lo que la “herencia” que dejó a sus sucesores en el curato a más de un les causó un dolor de muelas, incluso al mismísimo arzobispo.

La devolución de tierras al marqués.

Tras la muerte de don Francisco a los 84 años, le sucedió en el curato don Joseph Casas, quien tuvo como teniente cura en San Martín a Gabriel Joseph Flores, sobrino de don Francisco Flores. En 1769 falleció don Joseph y les sustituyó don Francisco de Lucio y Almazán.

Muy probablemente durante el ministerio de don Francisco de Lucio, fue cuando el marqués solicitó a la justicia ordinaria de Malpica, que en virtud de sus privilegios y señoríos desposeyera a las cofradías y Fabrica de la Iglesia de Malpica de trescientas siete fanegas de tierra, un olivar, un toconar y un estacal, por: “alegar el señor marqués que, en virtud de su señorío y privilegio, ninguna persona, iglesia, ni obra pía podía comprar, ni adquirir dominio, ni posesión en todo su territorio a bienes algunos”, y el alcalde ordinario así lo hizo, pasando esas propiedades, la mayoría compradas en época de don Francisco Flores, al quien tenía el pleno dominio desde hacía siglos.

La situación debió ser catastrófica para las arcas de las cofradías malpiqueñas y así el mayordomo de la Fábrica de la Iglesia inició un pleito ante el Consejo de la Gobernación de Toledo para que anulara la devolución de las tierras al marquesado.

Con en pleito sobre la mesa se encontró en 1779, el sucesor de don Francisco de Lucio y Almazán, que no era otro que don Manuel Fernández de la Vega, quien dada la precariedad económica de las cofradías y dado que el marqués no estaba por la labor de seguir en litigios, fue habilitado por el cardenal Lorenzana en 1783 para que se firmara un Convenio.

Debido a ese Convenio conocemos todas las propiedades de las cofradías, cuando y a quien fueron adquiridas, pues se mandó hacer un inventario de los bienes, a fin de determinar la compensación economica que se iba a negociar con el marqués.

En el Convenio se retiraban los posibles derechos que tuvieran las cofradías y se pedía una compensación al marqués, de una forma bastante diplomática: “contribuir a la Fábrica de la Iglesia y Cofradías con alguna cantidad, atento a su pobreza, con respecto al desembolso que habían hecho las obras pías en sus compras.”

Se cerro el Convenio con nueve mil reales, para el sustento de las cofradías y la Fábrica de la Iglesia. Fue firmado ante el escribano de Malpica el 12 de febrero de 1785, entre el cura propio de San Martín, don Manuel Fernández de Vega y el administrador del marqués don Francisco Ladrón de Guevara.

En 1787, dos años más tarde, por orden del Cardenal Lorenzana, también se tuvo que deshacer la Fábrica de la Iglesia de Malpica de molino de aceite que tenía en San Martín, fue vendido por diecisiete mil quinientos cincuenta reales a Jorge Gómez Herrero, vecino de la villa.

Así treinta años después de la muerte de don Francisco Flores, aquel cura que acaparó tierras y posesiones para él y su ministerio, sus bienes fueron integrados en la capellanía que fundó, de la que fueron administradores y capellanes algunos de sus sobrinos, mientras las tierras compradas para las cofradías de Malpica volvieron al marqués y quedaron las cofradías siendo, casi tan pobres como en el siglo XVII (Vease en este blog “Las Cofradías de Malpica y el clero en 1682 y 1738”).

El marqués de Malpica, en aquel momento era Joaquín María de Pimentel y Toledo, había recuperado de la Iglesia más de trescientas fanegas de tierra, un olivar, un toconar y un estacar, no sabemos si parte de ellas fueron repartidas en usufructo a los vecinos en el reparto de 1776.

La nobleza y el clero, siempre tan unidos a lo largo de la historia, hasta que en algún momento uno pisa los derechos del otro y entonces unos tiran de blasón y otros de cordón.

FUENTES:

.- ARCHIVO PROVINCIAL DE TOLEDO. Catastro de Ensenada de San Martín de Pusa. Código 32975. Año 1751

.- ARCHIVO HISTORICO DE LA NOBLEZA. Signatura: ARION C-14, D-01

.- ARCHIVO DIOCESANO DE TOLEDO. Capellanías Caja 429, Expediente 14.

.- Foto: DIPUTACION PROVINCIAL Iglesia de San Pedro Apóstol de Malpica de Tajo. 1959.

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