Hoy vamos a hablar unas cartas remitidas en 1887 por el administrador del marqués de Malpica, Antonio de la Llave, tres de ellas al propio marqués, Fernando Fernández de Córdoba Figueroa, y una al hijo de éste, por aquel entonces marqués de Povar, Joaquín Fernández de Córdoba y Osma.
Las cartas no dejarían de ser las meras comunicaciones entre el servicial administrador y el marqués sobre el día a día de la Casa de Malpica, sin embargo, nos aportan información más que interesante de las formas de proceder del marqués para defender sus intereses, de las obras de mejora que estaban en curso, de los pleitos que mantenía con alguno de los pueblos, e incluso de la climatología de aquel otoño de 1887.
1ª Carta. Malpica a 17 de noviembre de 1887 al marqués de Malpica.
En esta carta se describe como los días 13 y 14 de noviembre estuvieron en Malpica diferentes técnicos para el replanteo del puente sobre el Tajo y la parte de la carretera. En la descripción que hace el administrador denota una total complicidad de los funcionarios responsables para con los intereses del marqués, que queda atestiguado en estos párrafos:
“Al Sr. De Gorondona le leí la carta de V.E. de fecha 12, y me encargó le diera a V.E las más expresivas gracias, por sus ofrecimientos y que ya sabía de hace muchos años el afecto que le profesa y la buena acogida que en su Casa y castillo le han dispensado siempre… El encargado de formar y tramitar el expediente de expropiación es el ayudante Sr. De Layva, el que con el perito que nombre la Casa va a tasar los terrenos y olivas, y me aseguró que lo haría a conveniencia de la Casa y como en la carretera de Erustes, contada por nuestra parte las olivas que hayan de caer, y haciendo suya la Casa la leña de dichas olivas… me dijo el contratista que haría cuanto de su parte estuviera en favor de la Casa y del pueblo, en lo poco que ello es… Creo que van todos complacientes de la acogida y recibimiento, que según ordenó V.E. les hemos hecho… como han hecho tan poca parada, sobraron algunos conejos de los que mandé matar a Felipe, y de ellos regalé al Sr. Gorondona, en nombre de V.E., media docena que aceptó y llevó para Toledo.”
Como vemos, toda una descripción de cómo el marqués manejaba los hilos para que su interés particular se antepusiera sobre el general y como los funcionarios y contratistas accedían gustosamente a los agasajos del marquesado.
El replanteo, que se llevó a cabo el día 14 de Noviembre, no solo se limitó a lo relacionado con el puente, también se aprovechó para, desde el río, ver la situación de algunas partes del castillo. Así lo contaba el administrador:
“… la mañana y tarde del día 14 el replanteo del puente y trozos de carretera desde donde termina la de Erustes, en el olivar del Sotillo, hasta el límite de la orilla derecha del río y desde la orilla izquierda del mismo por el olivar del Santo hasta la llegada el camino de San Martín, terminando en el vallado de dicho olivar del que solo habrá de sentenciar 38 ó 40 olivas…midieron la anchura del río de orilla a orilla que tuvo 93 metros, así como la profundidad en diferentes puntos, valiéndose para ello de las dos barcas de V.E. … El Sr. Gorondona me aseguró que harán un entibado nuevo hasta el que tiene el castillo, para asegurar este y que las aguas no trabajen de esta parte. Vio la esquina que ha cedido al agua y dijo que por ahora no ofrece cuidado, pero que hay quehacer una estacada un poco más arriba para que en verano reforzar aquella parte y que mientras no se vea ninguna endidura, en la parte más alta no hay peligro ninguno. La distancia del puente y carretera a la casa labor es de 34 metros, quedando terreno suficiente para el cerramiento del jardín.”
Otra parte de esta carta está relacionada con los pleitos que se mantenían por las denuncias puesta por los guardas del marqués a varios vecinos de San Martín por cortar “taramas” en Valdepusa. El juez de San Martín no admitía dichas denuncias, tada vez que sostenía que los vecinos de San Martín, Navalmoral y Santa Ana tenían reconocido el derecho a las leñas inútiles de Valdepusa por la Concordia de 1827, cuyo texto al respecto decía así:
“Los concejos, vecinos y habitantes que hoy son de dichos pueblos por sí, y que fueren en adelante… reservándose poder sacar solo las leñas inútiles como son jara, juagarzo, coscoja, cornicabra y todas aquellas que no están comprendidas en la ordenanza de montes, pudiendo solo cortarlas y arrancarlas en la jurisdicción de esta villa.”
Al parecer un juzgado de dictó sentencia a favor de los intereses del marqués y así le contaba el administrador lo que ocurría en el ayuntamiento sanmartileño al respecto:
“Antes de ayer fue el Sr. Sanz a San Martín a presentar al juez municipal la copia de la sentencia que usted me remitió, recaída con motivo con la cuestión de las taramas de 1880. El actual juez municipal está de acuerdo con ello, pero no el suplente y el fiscal, que dicen que no existe copia de ello en el juzgado. El juez municipal dijo a D. Juan que pronto enredarán la cuestión, pues teniendo él que salir algunos días, en ellos haría que fueran algunos vecinos a la dehesa por taramas, para que hubiera motivos de enredos, por consiguiente, no será difícil que así sea y que tengamos que acudir al juzgado, pues el suplente juez y fiscal de San Martín quieren pleito.”
Como vemos los sanmartileños creían estar en su derecho a coger las leñas inútiles y no estaban dispuestos a verse coaccionados por la sentencia remitida, aunque ello les conllevara nuevos conflictos.
En esta carta también informa el administrador de las obras que se estaban llevando a cabo en Corralejo, la del Molino Blanco que ya estaba finalizada y los problemas que tenías con el molino de aceite de Malpica.
Carta 2ª. Malpica a 18 de noviembre de 1887. Al marqués de Povar.
Un día después de la carta al marqués de Malpica, Antonio de la Llave escribe al marqués de Povar, pues había recibido una carta en la que le informa que el marqués está enfermo, en la contestación el administrador se muestra deseoso de que le envíen un mastín que adiestrará Calderón (Mateo Calderón, guarda de la dehesa) en la caza del jabalí, asi mismo comenta de esta forma la crecida del río Tajo:
“Haga usted presente a su papá que esta noche ha traído el río una crecida atroz y repentina, tanto que ayer a las 12 pasé yo para ir a Corralejo con su cauce ordinario y esta mañana a las cuatro mandé llamar al barquero por estar la maroma cubierta por las aguas haciendo un nudo extraño que me llamó la atención, por lo que bajé y lo mandé llamar para levantarla, no fuera a ocurrir alguna avería, se subió la maroma sin novedad,… pues las aguas cubren completamente el Peñón. Hace pocos días se calafateó la barca unos barqueros de ¿Polán?, hijos del que hizo la barca antigua.”
Como vemos las crecidas del Tajo en esa época eran importantes y frecuentes, dado que el río carecía de embalses y por tanto de regulación, y las crecidas llegaban de forma inesperada.
Carta 3ª. Malpica a 24 de noviembre de 1887. Al marqués de Malpica.
Esta carta es más escueta que las anteriores, en la que Antonio de la Llave informa únicamente al marqués de una reunión que ha habido en el ayuntamiento de Malpica por la invitación hecha por el de Talavera para formar una liga agraria, y dado que todo el término de Malpica es del marqués, le nombran representante.Así mismo se queja del temporal de lluvias que llevan, más de ocho días, lo que ha paralizado todas las actividades, entre ellas la recogida de la bellota, de la cual llevaban recogidas 132 fanegas y si no fuera por el temporal llevarían más de 300. Otra queja son los pocos corderos nacidos ese año, únicamente unos 80.
4ª Carta. Malpica a 29 de noviembre de 1887. Al marqués de Malpica.
En esta misiva Antonio de la Llave, primeramente, le cuenta al marqués los pormenores de la reunión de agricultores en Talavera, para la formación de la Liga Agraria, que no era otra cosa que una asociación que englobaba a terratenientes para defenderse de la presión fiscal y salvaguardar el derecho a la propiedad de la tierra.
El administrador relata como en Talavera se reunieron unos 200 agricultores, más bien propietarios, y se formó una comisión para representar a la comarca en una asamblea que se iba a celebrar en Madrid.
Sin duda lo más sobresaliente de esta carta es la información sobre el conflicto de las leñas inútiles con el juzgado de San Martín, al respecto dice:
“Acaba de presentárseme Calderón y darme cuenta que su hijo denunciado a un vecino de San Martín por la extracción de tarama, habiendo desestimado la denuncia el juez municipal suplente de San Martín, ateniéndose, como anteriormente a la sentencia de la Sala de lo Criminal, sección primera del superior Tribunal, fechada en la villa y Corte de Madrid en 22 de septiembre de 1879 y cuya providencia acompaño a V.E. copia literal”
Al parecer el juez de San Martín ya disponía de una sentencia, nada menos que de una sala del tribunal superior de Madrid, el cual, ocho años antes, daba la razón a los vecinos sobre este asunto, aun así, el servicial administrador insiste al marqués en apelar.
“Creo que este asunto no debe quedar así y que debe apelarse en forma lo provenido por el juzgado de San Martín, para lo cual hay que acudir al juzgado de Navahermosa, para lo cual hay que nombrar por medio de un poder procurador que represente a la Casa en dicho juzgado, así como abogado defensor. Calderón me dice que el procurador de la Casa lo hará en Navahermosa D. Segundo Izquierdo, pero que no sabe si tendrá poder suficiente por lo cual le he dicho a Calderón que para adelantar tiempo que vaya su hijo a Navahermosa con la providencia del Juzgado Municipal de San Martín y con la copia que yo le daré de la sentencia dada en Navahermosa el 19 de febrero de 1880, que V.E. me remitió y presentándosela al Sr. Segundo Izquierdo, si este señor tiene poderes para representar a la Casa que desde luego entable la apelación…”
Posiblemente la sentencia del juzgado de Navahermosa de febrero se 1880 fuera a favor de los intereses del marqués, de todas formas, el administrador insiste en seguir persiguiendo a los vecinos de San Martín, sería por jaras, juagarzos , coscojas o cornicabras en Valdepusa…, dice así:
“Yo le he encargado a Calderón que no desanimen y cuantas veces se presenten a por taramas sin licencia los vecinos de San Martín, otras tantas presenten sus papeletas de demandas…”
Desconocemos como acabaría el tira y afloja entre el marqués y el juez de San Martín, este último defendiendo, sin que la presión le hiciera mella, lo que era justo para los vecinos.
Además esta carta nos deja alguna curiosidad, como que la cosecha de bellota fue de 264 fanegas y que los cerdos regresarán, se supone que a las labranzas, por haber acabado la montanera y dice sobre los cerdos: “y si se pueden vender los cebados, se vendan antes de que concluyan las bellotas cogidas, pues no tiene cuanta acabarlos de cebar con cebada dado el precio ínfimo que tienen…” Acaba la carta informando del remedio que han dado a una potra enferma: “manzanilla y aguardiente”.
Como curiosidad el tal Calderón, guarda mayor, no era otro que Mateo Calderón “El Manco”, sobre el que ya publicamos un artículo en este blog.
Como hemos visto los “vicios” adquiridos del feudalismo no fueron fáciles de erradicar, y aun hoy, de alguna forma, los seguimos padeciendo, por ejemplo con el cerramiento o vallado de caminos, cañadas y cadenas, hasta en los pasos de los ríos. De aquellos lodos, estos barros.
FUENTES:
.- Archivo Histórico de la Nobleza. Signatura: ARION,C.32,D.4-9 Imágenes de la 124 a la 142.
.- Foto: Tomada de Foro Malpica de Tajo.
