Mozárabes.

Si hablamos de mozárabes pensareis que vamos a hablar de aquellos cristianos que vivían en los territorios ocupados por los musulmanes tras la invasión del año 711, y que adoptaron parte de la cultura árabe, tanto fue así que sus nombres y apellidos pasaron a ser de origen arábigo, como su forma se vestir, su escritura o la arquitectura de sus templos.

Mapa territorial aproximado de las aldeas de Valdepusa en el siglo XIII. Elaborado por Angel Corral, www.acorral.es

Pero hablar de Mozárabes en Valdepusa es, también, hablar de una pequeña aldea que existió en el centro del territorio de lo que luego fueron los señoríos de Malpica y Valdepusa.

Podemos identificar Mozárabes por los restos arqueológicos, que aún quedan de su antigua casa fuerte, llamada Venta Mozárabes o La Ventilla, asentada en la vega del mismo nombre. Esta edificación estaba situada estratégicamente a pie un importante camino que unía al sur del Tajo Extremadura con Toledo, que más tarde fue cañada y de una confluencia de caminos como el de El Pozuelo a Pueblanueva o el que iba desde la aldea de Mozárabes a Malpica. El territorio de la aldea a comienzos del siglo XIV era muy amplio, por el Este llegaba hasta tierras de Montalbán y el Pozuelo, por Sur lindaba con el Pozuelo y con Valdemacarro, por el Oeste con San Estaban de Pusa y por el Norte con Valdecipestre, parte de lo que era el quinto de El Castillo, y con Castellanos, hoy parte de Las Magdalenas.

Restos de la casa fuerte de Mozárabes

El primer documento que tenemos de Mozárabes es la escritura de venta en 1240 de un quiñón (parte de tierra cultivable) que vende una señora llamada doña Rama, mujer de Pedro Zalama, a don Diego y don Garci Ybañez, hijos de don Ybán Diéguez Cabezudo.Un año más tarde, en 1241 se realiza, por sentencia judicial, una partición del término de la aldea de Mozárabes entre cuatro interesados: don Vicente Agebil, don Fernando Martín, don Ybán Diéguez Cabezudo y Los Francos, estos últimos probablemente fuera descendientes de los francos que se asentaron tras la Reconquista. Por otra parte las tierras hoy de San Martín llamadas Los Cabezudos, probablemente pertenecieran a los descendientes de Ybán Diéguez Cabezudo, toda vez que eran parte del término de Mozárabes.

Prácticamente no existe más información al respecto sobre esta aldea hasta 1304, cuando el rey Fernando IV, estando en Zamora, a petición de Diego García de Toledo, su Canciller, otorga beneficios por diez años a aquellos que vayan a poblar Mozárabes, pues en aquel tiempo la aldea se encontraba “yerma y despoblada”.

Hay que hacer mención a el tal Diego García de Toledo, a quien le podríamos considerar como el señor de Mozárabes, quien junto con Fernán Gómez de Toledo, señor de Malpica eran parientes lejanos de origen mozárabe, cuyo troco común era Attal’ ben Lanbazar, quien era alguacil alcalde de Toledo en 1129. Ambos, Diego y Fernán, fueron privados y hombres de confianza tanto de Fernando IV y como de su madre María de Molina, el rey les concedió propiedades por sus servicios, alguna en mancomún, como la aldea de Albalat en Plasencia. Mientras que Fernán Gómez devió ser bastante más prudente que Diego García, este último se hizo con propiedades ilegítimamente, mediante amenazas, como el señorío de la Puebla de Alcocer, además Diego García se había ganado la enemistad de varios nobles, entre ellos el infante Juan Manuel, quien a la postre mandaría su ajusticiamiento tras la toma de Toledo durante la minoría de edad del rey Alfonso XI en 1321.

Cuentan las crónicas que tras el ajusticiamiento de “el señor de Mozárabes”, su cadáver fue profanado y tirado por los seguidores del infante don Juan Manuel desde lo alto de la fortaleza de Toledo al tejado de un convento de franciscanos para que de esta forma llegara antes a la sepultura. Convento donde dejó dicho en su testamento que quería ser enterrado.Estos dos señores también unieron en matrimonio a sus hijos, mediante dos matrimonios. El primogénito de Diego García, de nombre también Diego casó con una hija de Fernán Gómez de nombre Constanza Vázquez. De igual manera, una hija de Diego García de Toledo, llamada Teresa Alfonsa García, se casó con un hijo de Fernán Gómez, llamado Gómez Pérez en 1319, quienes años más tarde fueron los padres del primer señor de Valdepusa, don Diego Gómez de Toledo.

En las capitulaciones matrimoniales de Teresa Alfonsa llevó en su dote las siguientes propiedades: parte de la aldea de Castellanos (hoy comprende Las Magdalenas y el Peladillo y parte de los Jarales), que era de su padre, la otra parte de esta aldea era de su futuro suegro, por lo que todo quedaría en el matrimonio; todo lo que tenía su padre, Diego García, en la aldea de Mozárabes y en la Sierradilla, que comprendía desde Valdemacarro hasta el camino de El Pozuelo con Malpica hasta Montalbán, es decir parte de lo que hoy conocemos como Las Mesas, Los Cabezudos, parte de la Matalobos y el Mancho; y lo que el dicho Diego García tenía en El Pozuelo.

De esta forma, este matrimonio, formado por los que luego fueron los padres del primer señor de Valdepusa, Diego Gómez de Toledo, tenían dominio territorial sobre gran parte de lo que luego fue el señorío de Malpica y Valdepusa.

Pero, ¿Qué pasó con Mozárabes? Terminó desapareciendo como aldea, seguramente los privilegios dados 1304 para atraer población no dieron los frutos deseados y con el paso del tiempo las tierras de la llamada aldea de Mozárabes quedaron separadas, unas dentro de las tapias de la dehesa y otras fuera, conservándose con la toponimia de Mozárabes únicamente la parte de la vega, pues otras partes de ese territorio fue renombrado bajo otros topónimos, como por ejemplo Cabezudo o Las Mesas.

Aun así por parte del antiguo territorio de Mozárabes hubo disputas entre los pueblos y el señor de Valdepusa, pues en la escritura de ensanchamiento de términos concedida por el señor de Valdepusa en enero de 1526, en aquel entonces, Payo Barroso de Ribera, en la primera condición les quita a los vecinos de San Martín y Navalmoral los derechos que tenían sobre Mozárabes, dice así:

“Primeramente, que agora, ni en tiempo alguno, no podáis vosotros, ni vuestros herederos, e sucesores, a mi, ni a mis sucesores en dicho mi Mayorazgo, ni a los dichos mis términos de la dicha mi villa, pedir, ni repetir derecho alguno para pacer con vuestros ganados, en la dicha Vega de Mozárabes, ni en el dicho Retamal, ni en la dicha Mesa, ni en el dicho Cabezudo, por uso, ni costumbre inmemorial, ni por otro derecho alguno, por que aquello queda para mí…”

Tuvieron que pasar exactamente treinta años para que los vecinos de los pueblos pudieran recuperar ese derecho perdido, fue en 1556 y por la concordia, entre los pueblos y el señor que acordaron ante la Chancillería de Granada, donde Francisco Barroso de Ribera, hijo del señor que les arrebató el derecho, les cedió el paso de ganados por esos términos y la vega de Mozárabes, pera abrevar los ganados a Pusa y poder volver a pastar en ellos.

Siguieron disfrutando de ello los vecinos durante tres siglos más, hasta la Concordia acordada y firmada con el marqués de Malpica de 1827, donde el marquesado hace una serie de concesiones como son cinco coladas para abrevadero de los ganados, siendo una de ellas la que pasará por Mozárabes así descrita:

“Otra por el arroyo que baja de esta villa, confinando por El Prado, por el tejar de S.E., defendiendo por la derecha las huertas de Antonio Aranda y Martín García de ésta vecindad y otra por la cañada de merinas desde el Montón de Tierra a El Fresno del Ahogado en Pusa, entre el Quinto de El Montón de Tierra y la labranza de El Chaparral o Ventilla (Venta Mozárabes).”

Pero a cambio los concejos ceden el derecho que tenían los vecinos sobre los pastos de Navalta, El Mesto, El Rochal, Las Mesas, Cabezudos y Mozárabes.

Hoy, casi así un siglo después de la Concordia, Mozárabes sigue siendo, de alguna forma usurpado para los vecinos y el conjunto de los ciudadanos, por una parte, por el expolio que sobre los restos arqueológicos se ha ido haciendo, pues si hacer excavaciones arqueológicas ilegales se consideran un expolio, plantar olivos dentro del recito arqueológico también se debería considerar así. Y por otro lado se les sigue usurpando a la ciudadanía del uso y disfrute de las vías pecuaria, apropiándose de parte de ellas. Por eso el conocer la historia y poner en valor el patrimonio, en este caso arqueológico es la única forma de poder defenderlo. A pesar de todo, Mozárabes sigue ahí.

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