En el Archivo Histórico de la Nobleza se conserva una Real Ejecutoria de más de novecientas páginas de un pleito que mantuvo don José Pimentel y Dávila, VI marqués de Malpica, con algunos ganaderos trashumantes de la Mesta sobre los derechos de pastos en los quintos la dehesa de Pusa.
El pleito se centraba principalmente en el quinto de El Peladillo, toda vez que éste fue sacado a subasta por el marqués de Malpica, por lo que algunos ganaderos alegaron.
La defensa del marqués, además de presentar una ejecutoria firmada en 1605 que le daba la razón sobre los pastos, propuso otra línea de defensa era constatar que la dehesa era de “pasto y labor”, es decir que había tierras rotuladas que se sembraban, por lo que había labranza. Para lo cual se realizó un interrogatorio por el escribano de Cebolla a una serie de vecinos de Malpica, Pueblanueva, San Martín, Santa Ana, San Bartolomé y alguno de Talavera. Estos vecinos nos dan una importante información sobre los quintos de Valdepusa, desde sus diferentes denominaciones, los vestigios de construcciones que existían en los mismos, los «pedazos» que estaban labrados o las eras y pozos existentes, etc.
La declaraciones de los vecinos eran todas muy parecidas, teniendo en cuenta que los declarantes facilitaban más o menos información sobre los quintos, en función de la proximidad de estos a sus pueblos. De la lectura de los interrogatorios se percibe que iban bien aleccionados. En el interrogatorio participan desde un carpintero, un maestro de abeitar, un sastre de Malpica, un mayoral de ganado, varios labradores, y algún jornalero, hasta un ciego impedido o al teniente cura de Pueblanueva y un Comisario del Santo Oficio, también residente en ese municipio. Sea como fuere, el interrogatorio nos deja algunas interesantes curiosidades que vamos a resumir a continuación.
El nombre antiguo de los quintos.
Según los testigos algunos de los quintos fueron cambiado de nombre a lo largo de la historia, por ejemplo:
Vaqueril: Dijeron que tomó el nombre de que en el pastaron durante más de cincuenta años los bueyes de la Cabaña Real de Carreteros que era regentada por los Padres de la Casa del Espíritu Santo de los Clérigos Menores de Madrid, que a su vez poseía la concesión de suministrar carbón a la Corte. Con anterioridad de llamó Valdecelada, y con ese nombre se dividió en dos: Valdecelada Alta y Valdelada Baja. Un testigo de San Martín afinó más y dijo que se llamó El Valle de Valdecelada Alta y Valdecelada Baja hasta que entraron a pastar los bueyes de la Real Carretería. Se da la curiosidad que en el termino de San Bartolomé existe un valle también con la denominación de Valdecelada.
Un testigo declara que en Vaqueril, junto al río Pusa hay un terreno llamado Valdencinas.
El Castillo: Este quinto tuvo al menos tres nombres: Valdearcipreste, Atalayuela y Castillejo. En el mismo se sigue conservando el topónimo Valle del Arcipreste, el cual también aparece en el deslinde de la cañada, hoy colada, que se hicieron en 1392 y 1394.
Por otra parte, el topónimo Atalayuela es señalado por don Fermín Caballero en su trabajo sobre Valdepusa y en alguno de sus mapas, indicando donde se encontraban los restos de una antigua atalaya, cuyos cimientos fueron descubiertos por él hacia 1825. Si embargo Castillejo, como menciona uno de los testigos, recibe el nombre de los restos del castillo de Santiesteban.
El Montón de Tierra: Hoy conocido como El Montón Alto y Bajo. Aunque no mencionan cual sería su nombre anterior, si cuentan todos los testigos la leyenda del labrador codicioso que teniendo un gran montón de trigo en la era, obligó a los trabajadores a que “entrojasen” el grano un día de fiesta solemne. Los trabajadores que no podían trabajae porqué tenían que cumplir con la Iglesia y si iban a misa incurrirían en un gran pecado. A lo que el labrador les dijo que no se metieran en esas cosas y se pusieran a trabajar. Cuando los trabajadores se volvieron hacia el montón de trigo, este se había convertido en un montón de tierra. De ahí su nombre. Los testigos declaran que todavía se apreciaba el citado montón de tierra.
La Solana. Un testigo dice que Fuente la Parra era parte de La Solana y que fue separada de ella.
Restos de edificaciones, pozos, huertas, etc.
Una de las pruebas para los intereses del marqués sobre que la dehesa se labró desde hacía décadas eran los restos de edificaciones o plantaciones, a lo cual los testigos contestaron:
Pozos, noria y huerta: Todos contestaron que en El Peladillo había junto el río en una vega un pozo hecho de cal, canto y ladrillo, de más de dos Estados (una medida de longitid), a su vez existían una noria sin rueda para la huerta y una gran alameda de álamos negros.
En el quinto de El Jaral tembién existía un pozo de cal, piedra y ladrillo.
También existían vestigios de huertas y noria en el quinto de Encinamocha, próxima a la ermita de la Bienvenida y en el de Querencias, donde además de una huerta con su cerca había próximo al camino de Talavera a Santa Ana un tejar dd hacer ladrillos y resto de construcciones, en dos sitios, de casas y pajares.
También comentaron como en el Molino Blanco, en tiempos en los que era marqués don Manuel de Pimentel se plantaron moreras en la isla que formaba el río y en parte de la huerta.
Era y pajares: Comentaban los testigos que Los Jarales formaban con El Peladillo una gran labranza (querían decir una gran extensión de tierra cultivada), y compartían una era llamada “La Empedrada” así mismo señalan que en diferentes sitios de Los Jarales, El Peladillo y otros quintos existen restos de tapias de antiguos pajares, e indican que algunos de ellos tenían el tejado de teja.
En el quinto de Querencias había dos eras que las llamaban Las Redondas, distanciadas unas de otras y junto a los restos de casas y pajares ya indicados. Algún testigo también informa de era en El Mancho.
La división de los quintos y la rotura de la dehesa.
Los testigos dijeron que algunos de los quintos se habían dividido en dos, pues según ellos de antiguo había «quintos y millares»es decir fincas de quinientas fanegas de tierra y de mil. Algunos de ellos fueron Los Jarales, que se dividió en Jaral Alto y Bajo, La Magdalena, llamada así por la ermita del mismo nombre y se convirtío en Las Magdalenas Baja y Alta, Valdecelada (Vaqueril) en Alto y Bajo o la separación de Fuente La Parra de la Solana, todo ello se debió aun interés económico por parte del marqués, en hacer fincas más pequeñas que se pudieran arrendar mejor.
Así mismo informan que la dehesa se estaba rotulando en diferentes quintos y ponen como ejemplo: Navalta, El Mesto (en término de San Martín próximos a Santa Ana) y que otros quintos como Bernuy, Hornaguera, Tamuja Baja y Coscoja, también han sido rotulados y se labraban.
Otros quintos que también cambiaron de nombre.
Dejando a parte el testimonio de los testigos malpiqueños, hubo otros quintos de Valdepusa que también cambiaron de nombre a lo largo de los siglos, vamos a mencionar algunos de ellos.
Coronillas. Con anterioridad se llamó la Corona del Abad. Sabemos por el deslinde de la cañada realizada en 1392, que existió una iglesia, la de Santo Domingo con su “casar”, es decir, unas cuantas casas que no llegaban ni a ser aldea, posiblemente topónimo de “Abad” tuviera que ver con dicha iglesia.

Encinamocha. Hoy llamada Las Llaveras. En este quinto se encontraba la ermita de Nuestra Señora de la Bienvenida, muy unida a personajes de apellido De la Llave, pues la Cofradía de dicha ermita tuvo un capellán apellidado De la Llave y en San Martín en 1751 existían algunas viudas labradoras, apellidadas así, por los que es posible que el topónimo Las Llaveras sea una derivación del apellido.
Casa de Vacas. Conocemos como la nobleza siempre ha sido experta en ensalzar y dar notoriedad en todo aquello relacionado con la familia, títulos o mayorazgo, por vulgar que sea. Algo así pasó con Casa de Vacas, cuyo nombre anterior fue “Corral de Vacas”, sin embargo la marquesa de Malpica, doña Petronila de Pimentel se le ocurrió hacer una ermita en ese quinto en 1794. Pero…, ¿Cómo iban la duquesa consorte de Medinaceli, marquesa de Malpica y sus sucesores a oír misa en un corral?, pues nada cambiaron el corral por la casa y así quedó.
Hasta aquí estas curiosidades que nos ayudan a entender mejor la historia de nuestros pueblos.
FUENTES:
ARCHIVO HISTORICO DE LA NOBLEZA. Signatura: ARION C.23 D.1
