Buscando información, para un nuevo artículo, me encontré con la descripción que Francisco Fernández de Loaisa hacía de sus propiedades en el Catastro de Ensenada en 1751. Me llamó la atención la esmerada descripción que hacía de su huerta, pues denotaba un cierto orgullo y cariño hacia esa propiedad.
De esa descripción podemos sacar algunas conclusiones, como la producción de fruta, su cultivos, algún árbol exótico, pero también para aquellos que conozcan la ubicación donde situaremos la huerta podrán imaginar el paisaje de aquella época, que nada tiene que ver a como la conocemos hoy, dedicada totalmente al monocultivo del cereal.
La descripción de la huerta es la siguiente:
“Tengo una huerta en el sitio de Las Casillas, de regadío. En los años estériles la falta el agua por agosto y septiembre. Tiene dos fanegas de tierra de regadío de seiscientos estadales y otras tres cuartillas que se ocupan en sembrar verde y tener las moreras, y otra cuartilla de tierra en los demás árboles, que son las fanegas de seiscientos estadales.Los árboles se componen de treinta y dos árboles frutales de ciruela de buena calidad, más tiene nueve árboles de ciruela que no han empezado a dar fruto. Tiene un ganboo de buena calidad, tiene dos higueras nuevas que empiezan a llevar fruto de buena calidad y seis árboles frutales de cermeño de buena calidad, una parra con tres pies de buena calidad, tres morales de buena calidad que no han empezado a llevar fruto por ser nuevos y por qué la hoja no sirve para criar seda todavía, tiene diecisiete moreras de buena calidad, tiene tres plantones de morera de cinco años que no están infectados de buena calidad.Tiene un pozo de noria con alberca sin trastos para sacar agua. Linda por solano, por cierzo y abrego por el arroyo que pasa por esta villa y por gallego con la dehesa del Marqués de Malpica. Paga un censo redimible a las Memorias de Velorado, que su principal es de 39.000 reales, sus réditos cada año de 90 reales. Está cercada alrededor de dos tapias de alto con sus puertas, la tierra calma y toda ella, dista de esta villa tres cuartos de legua y valdrá en renta 600 reales.”
Empecemos a analizar la huerta. Primeramente, su ubicación, que casi con toda seguridad sería lo que en mapa de finales del XIX llamaban la Casa de los Aranda y que hoy está incluido en una parte de Macarro Bajo, lindando con el Conventillo, en el curso bajo del arroyo Navajatas. Don Fermín Caballero, sobre 1827, sitúa la Casilla frente al denominado Cerro del Marqués, al que describe su ubicación así:
Cerro del Marques: En la labranza de Mozárabes, al sur de los Vallejuelos, y sobre la casa labranza de las Casillas.
Al decir Vallejuelos se refiere a lo llamado hoy Vallejado.
Por otra parte, el tal Francisco debía obtener ciertos ingresos con la venta de la fruta, pues no se entendería de otra forma dedicarse a cultivar tan importante número de ciruelos, más de treinta, y seis árboles cermeños, que son unos perales que producen pequeñas peras de pronta maduración sobre junio y julio, muy acuosas y de un sabor.
Así mismo la plantación de moreras nos indica el interés del propietario en la producción de seda, hay que recordar que desde mediados del siglo XVIII funcionaba en Talavera la Real Fábrica de Seda, que se abastecía de la seda producida con las hojas de morera de pueblos de alrededor. De tal forma que hasta el marqués de Malpica a pocos cientos de metros de la huerta también había plantado moreras, en el primer tercio del siglo XVIII, tanto en la huerta como en la isla del Molino Blanco.
Como curiosidad podemos citar que tenía un árbol llamado ganboo, con toda seguridad se referiría al jambo un árbol procedente del sudeste asiático, aunque también se puede cultivar en zonas calidad de pocas heladas.
Cita que tiene un pozo de noria y alberca “sin trastos”, es decir se referiría a los cajilones y demás instrumentos de la noria.
Así mismo nos indica la ubicación de la huerta y la distancia al pueblo que era de tres cuartos de legua, es decir aproximadamente a tres kilómetros y medio. La ubicación, según los vientos, dice: que linda por solano (este), cierzo (norte), abrego (suroeste), con el arroyo Navajatas y por gallego (noroeste) con la dehesa del marqués. En el siguiente mapa hemos indicado estos vientos para posicionar la posible ubicación.

La huerta tenía la carga de un censo (préstamo) que satisfacía a las Memorias de Miguel de Velorado. A su vez describe que la finca tiene un cercado de dos tapias con sus puertas, desgraciadamente este tipo de cercas eran terrizas, es decir de tapial, por lo que no se han llegado a conservar. Las cercas eran muy comunes, sobre todo en huertas, pero también en olivares o viñas y es que había tal cantidad de ganado en el campo que se cercaban para guardar los frutos. Sabemos que en esa zona próxima a la desembocadura del Navajatas existían las siguientes cercas: la de la huerta de Fernández de Loaisa, la del olivar Chico separado de la huerta por el arroyo y la huerta del Molino Blanco al otro lado del Pusa, además de las histórica cerca de la dehesa de Valdepusa.
En las fotos aéreas realizadas por el ejército americano en 1956-57 aún se aprecia parte de la cerca de la huerta de Francisco Fernández de Loaisa. Hasta aquí la exposición de la huerta.

Pero Fernández de Loaisa también tenía una importante cabaña ganadera por el interés que pueda tener vamos a transcribir la descripción que hacía de ella:

“Tengo ciento cincuenta y seis ovejas de vientre, tengo treinta y cuatro borregas y cinco moruecos y tengo primales treinta y uno carneros capados veinte y tres, y borregos veinte y cuatro.Tengo tres mulas de labor y un caballo que hace a todo y una yegua de labor también y tango un macho cabrío añejo”.
Vamos a conocerla mejor. Cuando habla de las denominadas ovejas de vientre se refiere a que tenía ovejas no para leche, sino para la cría de los corderos para carne. Los borregos y borregas eran corderos de uno a dos años, los moruecos eran los carneros sementales para procrear, las primalas eran las ovejas jóvenes que por primera vez quedaban preñadas.Para terminar, me cabe una duda: para qué querría Fernández de Loaisa un macho cabrío añejo si no tenía cabras…
FUENTES:.- Archivo Histórico Provincial de Toledo. Catastro de Ensenada. San Martín de Pusa.
