Valdepuseños a Indias. Siglos XVI-XVII. I Parte.

La llegada de españoles a América durante los siglos XVI y XVII es posiblemente uno de los movimientos humanos mejor documentados. En el Archivo General de Indias se encuentra la información de miles de personas que optaron por marchar a las Indias en búsqueda de mejores oportunidades de vida.

Aquí tampoco Valdepusa iba a dejar de ser partícipe de esta parte de la historia de España, y algunos de nuestros paisanos optaron por cruzar el charco y el Archivo General de Indias, da fe de ello. La mayoría de los valdepuseños fueron en condición de criados, principalmente sirviendo a religiosos o a altos funcionarios reales. Para poder acompañar a alguno de estos cargos hacia la Nueva España, era necesario tener una buena recomendación o ser pariente, aunque fuera lejano, de alguno de ellos y posteriormente pasar el filtro de la limpieza de sangre, es decir, confirmar mediante testigos que descendías de cristianos viejos, sin macua de moro ni judios, ni haber sido penitenciado por la Inquisición. Otra condición era no ser pariente de Gonzalo Pizarro (hermano menor de Francisco Pizarro),  ni de Francisco Hernández de Girón, por estar considerados traidores al rey en América.

En esa documentación, también es curioso como en las licencias que se entregaban para pasar a América se hacía una descripción física de los pasajeros.

Muchos de los que allí marcharon eran hijos de gentes principales de las villas, como por ejemplo Juan y Pedro de Cebreros, cuyo padre, Antón, además de formar parte en varias ocasiones del concejo de San Martín de Valdepusa, además  era uno de sus principales labradores.

En esta primera parte vamos a descubrir la historia de algunos de ellos.

A Nueva España con Fray Pedro de las Casas.

A Fray Pedro de las Casas se le debe gran parte de la fundación de conventos de la Orden de Nuestra Señora de la Merced en el actual México y Guatemala, fue provincial de la orden en Nueva España y se esforzó con virreyes y obispos para conseguir más fundaciones, desconocemos de donde era originario, si bien es muy probable que tuviera familiares en Valdepusa o en la cercana Cebolla.

En 1602, escribía:

Digo yo fray Pedro de las Casas, de la orden de Nuestra Señora de la Merced, a V.M. digo que tengo cédula de su Majestad, que tengo para llevar dos criados en mi servicio a Nueva España, nombro por uno de ellos a Francisco Pérez

Francisco Pérez era natural de la villa de San Martín de Valdepusa. En su solicitud de información sobre su limpieza de sangre para poder pasar a las Indias con fray Pedro de las casas presentó, entre otros testigos a Juan Rodríguez de Bernabé, quien dijo de él que era hijo de Francisco Pérez y  sus abuelos maternos eran naturales de Navalmoral y se llamaban Diego de la Iglesia y Ana Gómez y los paternos de la villa de San Martín y se llamaba  Martín Pérez y María Gómez. Que era mozo soltero por casar,  de treinta y dos años, moreno de rostro, delgado de cuerpo, de mediana estatura y tiene una señal de herida al lado derecho de la barba, al lado de la derecha.

Ya tenía el fraile a su primer criado, el segundo sería Pedro Hernández de las Casas, (la coincidencia de apellidos no sería casual) natural de Cebolla hijo de Francisco Hernández y ďe Juana García, de quince años.

Partieron para las Indias el 7 de junio de 1602.

Pero no quedaría ahí la cosa y unos años más tarde, fray Pedro vuelve a España y a su regreso hacia las Indias, se hace acompañar de otro criado, si bien le advierten que es este caso han de pagar el pasaje del mismo, pues este no estaba amparado por su cédula real, únicamente los dos primeros. Este era el malpiqueño Bartolomé Gómez de las Casas.

El 12 de diciembre de 1605, compareció en Malpica Bartolomé Gómez de las Casas, mozo soltero natural de esa villa. Era hijo de Alonso Gómez y de Catalina Pérez, quienes habían sido vecinos de Malpica, pero que ahora lo eran de Cebolla. Bartolomé se había personado porque necesitaba información acerca de su descendencia de cristianos viejos, para lo que presentó varios testigos ante Juan de Espinosa, alcalde mayor. Los testigos dijeron que sus abuelos paternos eran de San Martín de Valdepusa, llamados Bartolomé Gómez y Ana Gómez de las Casas y los maternos Juan Pérez y Ana de Mora, vecinos de la villa de Cebolla y de la de Malpica.

Bartolomé embarcó con fray Pedro de las Casas el 23 de junio de 1606.

El fraile era bastante viajero para la época, sus asuntos lo requerían, y volvió a España en 1623 para asistir al capítulo general de la orden por la provincia de Guatemala. Volvió a Guatemala con el criado que había traido, Pedro de Morales, mestizo.

El criado del Alcalde del Crimen de Lima.

El 1623 Nicolás Gómez, natural de San Martín de Valdepusa, partió hacia las Indias a la Ciudad de los Reyes (hoy Lima), acompañaba a Alonso García y a su familia, naturales de Zalamea de la Serena, ambos iban como criados del Doctor Juan Mongrovejo, abogado y recientemente nombrado Alcalde del Crimen de la Audiencia de Lima. Juan de Bedoya estaba casado con Isabel de la Cerda, nieta de Juan de Almazán y de la Cerda, quien fue médico de Felipe II.

Nicolás era hijo legítimo de Pedro Gómez y Petronila Díaz, ya difuntos y también vecinos de San Martín. Para poder obtener la licencia para el viaje se debía probar su limpieza de sangre, es decir ser descendiente de cristianos viejos, sin macua de judío ni moro, ni haber tenido ningún asunto con la Inquisición. El 8 de marzo de 1622 Nicolás presentó, en San Martín, a varios testigos para probar su limpieza ante el corregidor y alcalde mayor, el Licenciado Aguirre. Uno de ellos, Juan de Bargas, le describió así: “que es un mozo de buen cuerpo entrecano de la cabeza con una mella en la dentadura, que será de edad de hasta treinta y tres años poco más o menos”. El Consejo Real de Indias, autorizó su pase el  de Sevilla autorizó su pase a las Indias el 8 de junio de 1623.

Y Melchor volvió a por la familia.

Muchos de los fueron eran “mozos solteros por casar”, como así se describía en las informaciones que se solicitaban para la limpieza dd sangre, si bien también hubo algunos que marcharon, volvieron y quizás, por que veían más oportunidades allí que en aquella España del siglo XVII, regresaron a las Indias con su familia. Este es el caso de Melchor Rodríguez, natural de Navalmoral de Pusa.

Melchor se había casado hacía unos siete años casado con Margarita Velardes, en la iglesia de San Sebastián de Madrid y era vecino de aquella villa. Desconocemos los motivos por los que quiso volver a América acompañado no solo de su mujer e hijas pequeñas, si no, también de su padre Juan Rodríguez, ya viudo, y de su hermano Francisco Rodríguez que eran vecinos de Navalmoral de Pusa.

Lo cierto es que, tras la información practicada en Madrid para su mujer, y en Navalmoral para su padre y hermano, el rey le concedió la cédula real para volver a Nueva España, que decía así:

“Del Rey. Mis presidente, jueces y oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla, yo os mando dejar volver a Nueva España a Melchor Rodríguez, que vino de aquella tierra sin le pedí información alguna, constándonos ser el mismo, llevando consigo a Margarita Velarde, su mujer, de edad de veintinueve años, flaca y con un lunar en el carrillo derecho junto a la boca y puede llevar a dos niñas hijas suyas y la mayor es de cinco años, y a Juan Rodríguez, su padre, de edad de cincuenta y tres años, poco más o menos, barbirojo y entre cano con pecas en las manos y Francisco Rodríguez, su hermano de edad de diecinueve años, poco más o menos, cargado un poco de espalda, presentando ante nos informaciones hechas en sus tierras y ante las justicias de ellas y la comprobación de la misma justicia de como no son prohibidos a pasas a aquellas partes, y los dichos su padre y su hermano no son casados  —- a nueve de mayo de mil seiscientos veinte años. YO EL REY.  Por mandado el Rey nuestro señor. Pedro de Ledesma.” (Pedro de Ledesma era secretario real.)

La curiosidad de la cédula de pase a las Indias de este navalmoraleño es que en la misma se reconoce que vino de las Indias sin información sobre él. Desconocemos a qué se dedicó allí, pero bien seguro que tendría una holgada posición para poder volver a España y regresar con su mujer, hijas, padre y hermano.

Esta es una muestra de aquellos paisanos que llegaron a América, en próximo artículo iremos descubriendo algunos más de estos pioneros del Nuevo Mundo.

FUENTES:

.- Foto: Interior Archivo de Indias

.- Archivo General de Indias.

Signaturas:

CONTRATACIÓN 5373,N.50,

 CONTRATACIÓN 5393,N.78,

CONTRATACIÓN 5270,N.2,R.61,

CONTRATACIÓN 5270,N.2,R.62,

CONTRATACION 5386,N.79

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