En 1749 Fernando VI quiso hacer una reforma fiscal en la Corona de Castilla, para ello tenía que acabar con las rentas provinciales y crear una contribución general, por lo que para conocer la riqueza real de los pueblos mandó hacer un catastro en el que se debían responder a una serie de preguntas generales y, a su vez, cada vecino tenía que hacer una declaración de sus casas, tierras, ganados, censos, etc. Es el llamado Catastro de Ensenada.
De los pueblos de Valdepusa existen la documentación relativa a San Martín, Navalmoral de Pusa y Santa Ana. En Malpica no hay constancia en los archivos de que se llevara a cabo el mismo.
Esta vez vamos reproducir las preguntas generales del catastro de Santa Ana de Bienvenida. Dadas la extensión de las preguntas, estas las hemos acortado dejando únicamente el contenido principal de la misma.
Se han realizado algunas aclaraciones a determinadas respuestas.
»En el lugar de Santa Ana de Bienvenida, jurisdicción de la villa de San Martín de Pusa, a dieciséis de mayo del año de mil setecientos cincuenta y dos. En cumplimiento del auto de este día, proveído por el señor don Sebastián Benítez Murillo, juez subdelegado para el examen y diligencias que en este lugar se han de practicar a fin de reducir a una sola contribución las rentas comprendidas bajo del nombre de provinciales.
En las casas de su morada, donde su merced tiene su audiencia, concurrieron el señor Francisco Gonzalo, teniente de alcalde de este lugar, y Juan Antonio Núñez Trujillo, fiel de fechos de su concejo, dado que no hay más capitulares de justicia que dicho teniente de alcalde. La escribanía está agregada a la de la referida villa de San Martín, a cargo de mí, el infraescrito escribano, que lo soy del número y ayuntamiento de ella. No habiendo, como no hay en este lugar, cura propio residente en él, ni otro eclesiástico a quien poder convocar para la asistencia a este acto en conformidad con lo prevenido en la Real Instrucción —por servir su tenientazgo un religioso carmelita calzado, quien no puede tener conocimiento de los particulares de que se ha de tratar—, en su virtud, dicho teniente de alcalde y el fiel de fechos consideraron qué personas serían las más idóneas e inteligentes en la comprensión y conocimiento del término de este lugar, sus heredamientos, tierras y plantíos, distinción de sus calidades, frutos y valores.«
En aquel año de 1752, Santa Ana carecía de cura propio y según cuentan los oficios les realizaba un carmelita descalzo.
Habiendo reflexionado y conferido este asunto para el mayor acierto, eligieron y nombraron por tales peritos inteligentes a Juan Sánchez Pepino, Juan Sánchez Magán y Félix Gómez, vecinos de este lugar. Estos, siendo convocados, comparecieron en dicha audiencia y se les hizo saber su nombramiento y el efecto de su encargo, según se relaciona en el citado auto. Estando todos entendidos de él, se les recibió juramento por dicho señor juez subdelegado, el cual hicieron a Dios y a una cruz en forma de derecho, bajo el cual prometieron decir la verdad en lo que fuesen preguntados. Y siéndolo por el tenor de las preguntas del interrogatorio impreso, dijeron lo siguiente:
1. Nombre de la población: Dijeron que esta población se llama el lugar de Santa Ana de Bienvenida de San Martín de Pusa.
2. Régimen de la población: Dijeron que este lugar es de señorío y corresponde su pertenencia al excelentísimo señor marqués de Malpica, a quien se le pagan los reales derechos de alcabalas. Por ello se le pagan anualmente ochocientos reales de vellón, cantidad en la que desde hace muchos años está convenido este pueblo con su excelencia, sin escritura ni otro instrumento de ajuste o encabezamiento.
Aunque las alcabalas era un tributo real, el marqués de Malpica las compró a la corona y las cobraba para sus arcas.
3. Territorio y límites: Dijeron que el término de este lugar ocupa de levante a poniente tres cuartos de legua, y lo mismo desde el norte al sur; su circunferencia es de unas tres leguas y media. Confina por el norte con la Dehesa de Pusa, propia de este estado; por levante con los términos de las villas de San Martín y Navalmoral de Pusa, propias asimismo de dicho estado; y por el sur y poniente con los términos de los lugares de Navalucillos, Torrecilla y San Bartolomé, Tierra y Jurisdicción de la villa de Talavera. Su figura es la que va demostrada al margen.
4. Especies de tierra: Dijeron que las tierras del término son todas de secano, habiendo tierras para sembrar, plantíos de viñas y, en corta cantidad, de olivos. Hay terreno montuoso de pasto e inculto. Las de secano de sembradura solo producen cosecha un año sí y otro no (año y vez), que es como generalmente se siembran por lo reducido y la escasez de tierras labrantías, lo que les motiva a hacerlo así sin poder dejarlas descansar el tiempo necesario. Las viñas y olivos fructifican anualmente. En las tierras montuosas e incultas no se produce utilidad alguna por ser monte de jara, juagarzos y similares, que solo sirven para suministro de leña de los vecinos y para el pasto común de sus ganados y de los demás pueblos de este estado. Una corta porción de tierras labrantías (herrenes) fructifica anualmente en verde, sembrándose centeno para darlo en berza al ganado vacuno de labor.
No hacían mención a la existencia de huertas.

5. Calidades de la tierra: Dijeron que hay tierras de primera, segunda y tercera calidad, a excepción del corto plantío de olivos, que son todos de calidad inferior, tanto por ser plantados recientemente como por el daño que les hace el ganado de los vecinos y del estado que entra a pastar.
6 y 7. Plantíos y ubicación: Los únicos plantíos son viñas y olivos. Las viñas están plantadas en tierras de las tres calidades (primera, segunda y tercera) y los olivos solo en la de tercera (inferior).
No refieren a que se solían plantar en una misma tierra viña y olivos, y cuando los olivos crecía, las viñas se arracaban.
8. Disposición de los plantíos: Las viñas y olivos están hechos generalmente por líneas y marco regular, aunque en las viñas se ha perdido este orden en muchas partes por haberse perdido cepas, quedando la tierra calma.
Tierra calma, significa de erial, sin labrar.
9. Medidas de tierra y siembra: La medida común es la fanega de quinientos estadales, de once pies cada uno. En las viñas, cada fanega equivale a quinientas cepas según el marco. Para sembrar una fanega de tierra se necesita: fanega y media de trigo; dos fanegas de cebada; una fanega de garbanzos; una fanega de habas; una fanega de centeno; fanega y media de algarrobas; y fanega y media de alberjas. Las algarrobas, alberjas y centeno se siembran solo en tierras de inferior calidad; los garbanzos y habas en tierras de primera calidad; y el trigo y la cebada en las tres calidades. Calculan que cada año se siembran unas 12 fanegas de garbanzos, 3 de habas, 10 de algarrobas, 4 de alberjas y unas 30 de centeno.
Es muy interesante la descripción que hacen de las fanegas de sembraduría qué de cada cultivo se realizaba por cada fanega de tierra, así como en que tipos de tierra se sembraban.
10. Número de medidas en el término: Consideran que habrá unas 2500 fanegas de tierra en total. De estas, unas 50 fanegas están ocupadas por viñas (incluyendo eriales de tierra calma que no se pueden sembrar por prohibición gubernativa y zonas de breñas). El plantío de olivas ocupa fanega y media (consta de 85 olivas de calidad inferior, a razón de 40 olivas por fanega). Unas 450 fanegas son de monte inútil e inculto por su naturaleza fragosa y breñosa situadas en las cahíces y huecos del río Pusa (solo sirven para pasto común y leña de jara; si se valorara, valdría medio real por fanega al año). De sembradura hay unas 2000 fanegas: 850 de primera calidad, 750 de segunda calidad y el resto (400) de tercera calidad. Todas se siembran de año y vez. Dentro de las de primera calidad se incluyen 12 fanegas de herrenes para verde. Hay unas 23 000 cepas de viña: 16 000 de primera calidad, 4000 de segunda y el resto (3000) de tercera.
Resulta extraño que el olivar llegara bastante más tarde a Santa Ana que a San Martín o a Navalmoral. Únicamente 85 olivos, mientras que en San Martín, en ese mismo interrogatorio, el censo de olivos estaba por encima de los ocho mil.
11. Frutos cosechados: Trigo, cebada, garbanzos, centeno, algarrobas, habas, alberjas, uvas y aceitunas.
12. Rendimiento de la tierra (sin árboles): Una fanega de primera calidad produce 9 fanegas de trigo, una de segunda produce 6 y una de tercera produce 4. En cebada, una fanega de primera produce 16 fanegas, una de segunda produce 12 y una de tercera produce 8. Una fanega de primera de garbanzos produce 6 fanegas, y de habas produce 8. Una fanega de tercera de centeno produce 6 fanegas, y de alberjas o algarrobas produce 5 fanegas. Las 12 fanegas de herrenes producen un valor de 120 reales anuales cada una. Regulan que del total de la siembra, un quinto es de cebada y cuatro quintos de trigo.
Un par de consideraciones, la diferencia de producción entre las tierras de primera y el resto. Y, por otra parte, se sembraba más trigo que cebada en proporción de cuatro a uno. El trigo servía para comer y la cebada, generalmente para pienso y no existían animales estabulados.
13. Rendimiento de los árboles: Una fanega de viña de primera calidad produce 14 arrobas de vino al año; una de segunda produce 10 arrobas y una de tercera produce 8 arrobas (considerando las mermas y el estado de breñas). En cuanto a las olivas, producen 3 celemines de aceituna por oliva al año. Cada 18 celemines dan 3 cuartillas de aceite, por lo que las 40 olivas de una fanega producen unas 5 arrobas de aceite.
La producción del olivar era más bien baja.

14. Valor de los frutos: Regulan los precios ordinarios por fanega: trigo a 18 reales; cebada a 9; garbanzos a 30; centeno a 12; habas a 15; algarrobas a 10; alberjas a 10 reales. La arroba de vino a 7 reales. El aceite no se vende habitualmente porque sus dueños lo consumen para su propio abasto, pero si se vendiera, valdría 22 reales la arroba.
15. Derechos e impuestos sobre las tierras: Se paga el diezmo (uno de cada diez) en granos, semillas, vino, aceite, ganados y lana. Pertenecen al Infante Cardenal Arzobispo y al deán y cabildo de la Santa Iglesia Primada de Toledo, al Real Monasterio de San Jerónimo de Lorenzo del Escorial, a la iglesia y cura de este lugar y otros. Los diezmos de garbanzos, legumbres menores y cosechas de mancebos pertenecen enteramente al cura. Se paga primicia: media fanega de cada especie si la cosecha llega a 11 fanegas (una tercera parte para el cura y dos terceras partes para el Escorial). Pagan el Voto de Santiago: si la cosecha llega a 11 fanegas, una cuartilla de trigo si siembran con una yunta, y media fanega si es con dos o más yuntas (pertenece a la iglesia de Santiago). También pagan al marqués el tributo del «doceavo» de trigo, cebada, centeno y garbanzos (una fanega por cada quince cosechadas, según el ajuste con el recaudador).
La presión fiscal era muy alta, aunque podemos ver que también era progresiva, es decir cuanto más recolectabas, >11 fanegas, subías a otro nivel impositivo.
Posiblemente por la pobreza de las producciones Santa Ana no pagaba el dozavo, una fanega de cada doce, en aquellos años, si no que pagaba una fanega de cada quince.
16. Valor o cantidad de los derechos: El diezmo asciende a: 250 fanegas de trigo, 90 de cebada, 18 de centeno, 7 de garbanzos, 4 de algarrobas, 2 de alberjas y 2 de habas. Los diezmos de vino, ganado y lanas se arriendan juntos en 1300 reales anuales. Las primicias se regulan en 20 fanegas de trigo, 6 de cebada y 6 de centeno. El Voto de Santiago produce 20 fanegas de trigo. El doceavo del marqués produce 150 fanegas de trigo, 70 de cebada, 8 de centeno y 3 de garbanzos.
17. Manufacturas y artefactos: Hay dos molinos harineros de una piedra en el río Pusa: el «Alcolado», propiedad de don Manuel Navarro (vecino de Talavera), arrendado a Matías García Pajarero por 46 fanegas de trigo al año; el otro es de Francisco Gonzalo (teniente de alcalde), que por estar inacabado solo muele en invierno y se le regula una utilidad de 50 fanegas de trigo al año, administrado por él mismo. Hay un tejar propiedad de Manuel Ximénez de Blas (maestro tejero), con una utilidad anual de 150 ducados; si se arrendara el edificio, valdría 30 reales anuales.
18. Esquilmos: No hay esquileo público, solo el ganado lanar de un vecino que lo hace en su casa.
19. Colmenas: Hay unas 40 colmenas de diferentes dueños.
20. Especies y producto del ganado: Hay ganado lanar, cabrío, de cerda, vacuno, mular de labor, caballar y asnal cerriles. Silvestre Fernández es el único dueño de ganado lanar (unas 450 cabezas) y cabrío (unas 150 cabezas). En el ganado lanar, 7 vellones hacen una arroba, valorada en 3 ducados. Se calcula que la mitad del ganado cría: de esa mitad, dos quintos son hembras de reemplazo y tres quintos son corderos, valorados a 13 reales cada uno. El ganado cabrío produce 10 reales por cabeza al año (cabrito, leche y queso). El ganado de cerda produce 3 crías por res al año; se deja un quinto para reemplazo y las 4 restantes valen 22 reales al cumplir el año. En el vacuno, de cada tres vacas nace un becerro al año, valorado en 75 reales. El caballar y asnal no dan crías por ser para servicio diario y transporte de leña.
Por el documento conocemos un gran hacendado ganadero que entre ovejas y cabras tenía 600 cabezas. También se supone que el ganado cerda pastaba por el término, toda vez que 1/5 de las crías las dejaban para reemplazar a los animales más viejos.
21. Vecindario: Hay unos 60 vecinos entre útiles e inútiles, incluyendo varias viudas. No hay casas de campo ni alquerías.
Si consideramos hna media de tres personas por vecino podemos estimar la población de Santa Ana entorno a las 180 personas.
22. Casas y cargas: Hay unas 50 casas, todas habitables. Cada una paga al marqués (señor solariego) el tributo anual de una gallina, valorada en 4 reales.
23. Bienes propios del Común: El concejo posee 25 fanegas de tierra de sembradura de secano de inferior calidad (se arriendan cuando toca sembrarse). Una pieza que sirve de oficina de fragua (no da renta porque la usa el herrero, pero valdría 2 ducados). Una pieza para casa de ayuntamiento y otra adjunta para carnicería, debajo del troje del pósito (no producen renta). No tienen más bienes.
Era común que la carnicería, la fragua e incluso la taberna fueran bienes comunales.
24. Arbitrios: El Común usa el arbitrio tradicional de vender la hoja de las viñas. Regulado por un quinquenio, produce 500 reales al año, que se usan para pagar a los guardas que custodian las viñas y el sobrante para gastos del concejo.
25. Gastos del Común: El concejo paga anualmente: 112 reales al escribano del ayuntamiento; 36 reales al alcalde mayor de San Martín por tres viajes al lugar; y 110 reales al predicador de Semana Santa. Sumando verederos y otros gastos imprevistos, estiman el gasto anual en 100 ducados.
Los verederos eran lo similar actualmente a Correos, llevaban documentación de un sitio a otro por las veredas, que eran caminos más cortos para animales de cabalgadura.

26. Cargas de Justicia (Censos): No les comprende este apartado.
27. Impuestos reales y señoriales: Pagan anualmente 515 reales por servicio ordinario a Su Majestad; 942 reales por derechos de cientos, millones e impuestos; y 800 reales de vellón al marqués de Malpica por las alcabalas.
28. Rentas y empleos enajenados: Están enajenadas las alcabalas y las tercias reales de los diezmos de corderos y lana, que goza el marqués (no saben el motivo original). Los empleos enajenados de la Corona que otorga el marqués son el de alcalde teniente, de ordinario, de la Santa Hermandad, alguacil y cuadrillero.
29. Abastos y tabernas: Hay una sola taberna que vende vino al por menor, unida a la carnicería y a una tienda de abacería (vende aceite y pescado). Está arrendada a Pedro Diego, quien paga 40 reales al año por derechos de millones, alcabalas y cientos. Debido al corto vecindario, se calcula que consume al año: 350 arrobas de vino, 20 arrobas de aceite y 10 de pescado. Al abastecedor se le regula una utilidad de 100 ducados. Hay un solo cirujano, Juan Antonio Núñez Trujillo, que también es fiel de fechos, con una utilidad combinada de 150 ducados al año.
El cirujano no era médico, se le solía llamar Cirujano-Sangrador, acometía actividades más propias hoy en día de un enfermero. Curar heridas y roturas, sangrar para la cura de ciertas enfermedades, asistir a partos complicados, etc.
El médico solía residir en San Martín y tenía unos días determinados y obligatorios para asistir a Santa Ana.
30. Hospitales: No hay ninguno.
31. Cambistas y mercaderes: No hay ninguno.
32. Oficios y ganancias anuales: Un arriero (Francisco Flores) que viaja con dos caballerías menores transportando grano, fruta y queso; utilidad de 200 ducados al año.
El escribano (el mismo de San Martín de Pusa), con una utilidad de 300 reales al año por las pocas dependencias.
Un sacristán (Manuel Espinoso de la Llave), con una utilidad de 100 ducados al año entre grano y dinero de la iglesia.
Un fiel dozavero (recoge los granos del marqués), con un salario de 400 reales pagados por el marqués.
Un estanquero de tabacos (Alfonso Magán), con una utilidad de 400 reales (gana el 10% de lo que vende).
Un colector de los granos del diezmo (Manuel Espinoso de la Llave), con una utilidad de 200 reales.
Los arrendadores de diezmos ganan al año: 15 fanegas de trigo, 10 de cebada, y 150 reales por la parte de lana, ganado y vino.
El arrendador del Voto de Santiago gana 150 reales.
Los arrendadores de fincas eclesiásticas ganan una cantidad equivalente a la renta que pagan al dueño.
Las eras de trillar producen una renta anual de fanega y media de trigo cada una.
El arrendador del molino Alcolado obtiene una utilidad de 200 ducados.
El arrendador de la alcabala del viento obtiene 50 reales.
Las “alcabalas del viento” era el impuesto que gravaba las transacciones comerciales de los forasteros dentro del lugar, así como las que se hacían con vecinos de pueblos próximos.
33. Artes mecánicas (Oficios): Un carretero de grueso (Mateo Dorado) con un jornal de 6 reales el día que trabaja. Un maestro herrero (Félix López) con un jornal de 6 reales el día que trabaja.
34. Comerciantes de materiales: No hay ningún artista que comercie con materiales.
35. Jornaleros y labradores: Hay 47 jornaleros (la mayoría sirvientes de labor y pastores). Entre salario y alimento ganan el equivalente a un jornal diario de 3 reales. Hay unos 15 labradores que trabajan sus propias tierras, a los que se les considera un equivalente de 5 reales diarios.
Los jornaleros propiamente dichos debían ser muy pocos, toda vez que los sirvientes de labor y pastores solían estar “ajustados” por todo el año.
36. Pobres de solemnidad: Solo hay 3 pobres de solemnidad, que son viudas ancianas.
Como vemos no era un pueblo rico, pero tampoco pobre pues su tasa de pobreza era muy baja. Desgraciadamente era las viudas más humildes quienes la soportaban.
37. Embarcaciones: No hay ninguna.
38. Clérigos: No hay ningún eclesiástico residente, el servicio religioso lo cubre un teniente de cura que es religioso carmelita calzado.
39. Conventos: No hay ninguno.
40. Fincas del Rey: No hay constancia de que el Rey tenga fincas o rentas directas fuera de las Generales.
Cierre: Terminado el acto, los comparecientes ratificaron sus declaraciones. Se indican las edades de los participantes: Francisco Gonzalo (50 años), Juan Antonio Núñez Trujillo (26 años), Juan Sánchez Pepino (44 años), Félix Gómez Chidrián (50 años) y Juan Sánchez Magán (33 años). Firmaron el 18 de mayo de 1752 ante el juez subdelegado Sebastián Benítez Murillo y el escribano Juan Muñoz
A partir de aquí venían las declaraciones de bienes de cada uno de los vencinos, que se dividían en propietarios, jornaleros con tierras, jornaleros sin tierras, menores (huerfanos que poseían bienes), del estado eclesiástico y de forasteros.
Quizás el Catastro de Ensenada fue el primer estudio sociológico que se hizo en España, aunque su fin fuera otro. Para la historia y su estudio nos ha quedado como una documentación imprecindible para conocer mejor los pueblos de Castilla a mediados del siglo XVIII. En este caso Santa Ana de Bienvenida, hoy de Pusa.
FUENTES:
.- PARES (Portal de Archivos Españoles). Catastro de Ensenada de Santa Ana de Bienvenida.
